
Quesería Tagoror: el relevo generacional que revitaliza la ganadería artesanal en Tacoronte
El joven ganadero Urbano López Bonilla ha logrado profesionalizar la Quesería Tagoror en Tacoronte, consolidándola como un referente de relevo generacional y sostenibilidad artesanal en el sector primario canario.
El relevo generacional en el sector primario canario encuentra en Tacoronte un caso de estudio paradigmático. Tal y como recoge el diario El Día, la Quesería Tagoror, situada en el enclave de El Cantillo, se ha consolidado como la última explotación activa de este tipo en el municipio, bajo la gestión de Urbano López Bonilla. Este joven ganadero, nacido en 1997, ha logrado profesionalizar una actividad familiar que comenzó con un rebaño de veinte cabras, transformándola en una estructura de 78 ejemplares que combina la tradición artesanal con una gestión orientada a la eficiencia.
La trayectoria de López Bonilla, formado en la Escuela de Capacitación Agraria de Tacoronte, refleja las dificultades y los retos de la ganadería contemporánea. El productor ha optado por una estrategia de optimización, reduciendo su cabaña de 90 a 78 cabezas para priorizar la calidad sobre el volumen, una decisión que ha tenido un impacto directo en su competitividad. Este enfoque fue refrendado en 2024 con la obtención de una medalla de plata en la Feria de Pinolere, un reconocimiento que ha consolidado la demanda de su producto, actualmente sujeto a lista de espera.
La viabilidad de este negocio se sostiene sobre un modelo de vida exigente. El ganadero compagina su labor en una planta de empaquetado de plátanos con la gestión integral de la quesería, que incluye desde el ordeño manual —a la espera de poner en marcha una nueva ordeñadora mecánica— hasta la asistencia veterinaria directa en los partos. Esta polivalencia es, a juicio del propio productor, una necesidad ante la escasez de servicios especializados en el entorno rural. Con una producción semanal de 30 kilos de queso fresco, el objetivo de López Bonilla es estabilizar el suministro anual para evitar las fluctuaciones estacionales que suelen afectar a las pequeñas explotaciones.
Más allá de la producción láctea, la actividad de la Quesería Tagoror actúa como un nodo de economía circular en la zona. La gestión de residuos, mediante la cesión gratuita de estiércol y suero a agricultores locales, refuerza un tejido de cooperación vecinal esencial para la sostenibilidad del entorno rural tacorontero. Este compromiso con el mantenimiento de los oficios tradicionales le valió recientemente un reconocimiento institucional por parte del Ayuntamiento, un gesto que subraya la importancia de preservar el patrimonio ganadero en un contexto donde el envejecimiento del sector y la falta de relevo amenazan con hacer desaparecer prácticas centenarias.
La labor de López Bonilla no solo representa la supervivencia de una técnica artesanal, sino que pone de manifiesto las barreras de entrada para los jóvenes emprendedores en el campo, especialmente en lo relativo a la adquisición de terrenos y la inversión en maquinaria. A pesar de las limitaciones de tiempo y recursos, el ganadero mantiene una apuesta firme por la profesionalización, entendiendo que la supervivencia de su oficio depende de una gestión rigurosa que logre equilibrar la herencia familiar con las exigencias del mercado actual.