Iglesia de Las Chumberas: 18 años de lucha y un regalo para el barrio reconocido mundialmente

Iglesia de Las Chumberas: 18 años de lucha y un regalo para el barrio reconocido mundialmente

Recurso: El Día

Vecinas del barrio de Las Chumberas agradecen al arquitecto Fernando Menis su obra, la Iglesia del Santísimo Redentor, reconocida mundialmente y que ha requerido casi 18 años de trabajo.

Tres mujeres mayores, que parecen jubiladas y una de ellas con el aire de una antigua maestra, salen de una clase de yoga. Al pasar por la Iglesia del Santísimo Redentor de Las Chumberas, se dan cuenta de que hay mucho movimiento, algo inusual en la zona, y se detienen a mirar.

"Aquí va a pasar algo", le dice una de ellas en voz baja a su profesora de yoga. Una docena de jóvenes rodea el edificio, que acaba de ser nombrado el mejor del mundo en el World Architecture Festival (WAF). Una de las mujeres, la más decidida, se acerca al arquitecto en cuanto termina una llamada telefónica.

"¿Usted es Fernando Menis?" "¿Sí?" "¿El arquitecto de la iglesia?" "Sí, el mismo..." "Gracias, muchas gracias..."

Menis guarda silencio.

"Nos ha hecho un buen regalo." "Gracias. ¡A ver si lo acabamos!" "Ayer salieron en televisión." "Sí, me lo dijeron..."

Menis mira a los jóvenes.

La conversación entre Fernando Menis (nacido en Santa Cruz de Tenerife en 1951) y las vecinas se alarga unos minutos. Hablan de los beneficios del yoga, de la idea de crear un espacio para calistenia cerca del centro parroquial y de lo importante que sería que este proyecto uniera de nuevo al vecindario. En la parte baja del barrio, concesionarios de coches y naves industriales proliferan, mientras que en la parte alta, cerca de la carretera TF-2, apenas quedan terrenos libres para más superficies comerciales. Este es el eje sobre el que ha surgido un edificio singular.

"Me dijeron que han hecho una copia en Corea, pero no me llama la atención verla", comenta Menis, hermano del expresidente de Canarias Adán Martín y esposo de Dulce Xerach, a quien describe como su "motor emocional". "La suerte de mi vida fue conocerla; una mujer maravillosa", dice emocionado antes de empezar a explicar su obra. "Esta iglesia no es fácil de entender", advierte.

Justo antes de que las mujeres se vayan, hay una última petición: quieren una foto con el arquitecto. Intercambian números de teléfono. Menis, más que el creador del proyecto, parece un concejal cercano que atiende las peticiones del vecindario. "Esto hay que arreglarlo", concluyen al terminar la charla.

Fernando sonríe al escuchar si la Iglesia de Las Chumberas es como su Sagrada Familia. "Por el tiempo que me está costando acabarla, sí. Nunca había tardado tanto en un proyecto", aclara, aunque luego añade con una sonrisa: "Yo siempre acabo lo que empiezo; han sido 17 años y medio de mucha lucha. Casi 18 años de alegrías, disgustos, ilusiones...". Explica que todo comenzó cuando estaba terminando el Magma (Adeje) y se presentó una delegación del obispado. "¡Queremos que haga algo parecido con la Iglesia de Las Chumberas!", le pidieron. Menis, con más de 40 años de experiencia, recuerda la sorpresa inicial.

Menis sabe que no todo el mundo entiende su diseño. "Más de una vez me han preguntado, ¿Y cuándo van a vestir las paredes, cuándo le ponen el yeso?", reflexiona sobre el uso del hormigón y la piedra volcánica, materiales característicos de la zona. Esta idea de adaptar los materiales locales es la que le lleva a usar más madera en Suiza o ladrillos en Polonia. "Aquí, la piedra volcánica tenía que estar sí o sí".

Sobre la lentitud de las donaciones, señala que "lógicamente ha condicionado los tiempos de trabajo... En la religión católica tiene el mismo valor el euro que aporta Remedios que los 600 mil de Ambrosio; cada persona da lo que está en condiciones de dar". Confirma que "casi todo el proyecto se ha ejecutado como lo tenía previsto desde el principio... Bueno, sí que tuve que suprimir el coro porque se nos iba de presupuesto", confiesa sin mostrar pesar.

Considera que el lugar elegido para este proyecto social es el ideal, "el que mejor se adapta a lo que quería hacer". Comparte una anécdota: "Un día, una señora me paró por la calle y me dijo: Fernando, ¿para qué haces una iglesia tan bonita en Las Chumberas; no quedaría mejor en una zona céntrica de Santa Cruz?". Su respuesta fue clara: "Está donde debe estar. Toda mi obra tiene un porqué, no es algo que salga de casualidad". Busca la centralidad, "atraer vida donde antes no había nada". Añade que "hay personas que se sienten mucho más seguras yendo a ver al párroco para contarle algo que les ha sucedido que acudiendo a la Policía".

Como cristiano y católico, Menis cree que, aunque no sea un gran practicante, entendió bien la propuesta del obispado de Tenerife. "De largo, es el mejor cliente que podía tener", elogia, sin entrar en detalles económicos. "Me ha dejado libertad de movimientos para crear mi idea, sin obstáculo". Recuerda una propuesta para construir un templo budista en la India en seis meses. "¿En seis meses, en serio?", se pregunta, convencido de que "yo no me voy a meter en un fregado que no conozco. No tengo ni idea de budismo y en seis meses poco voy a aprender". En "la cueva", como se conoce a la Iglesia de Las Chumberas, Menis ha reinterpretado la resurrección de Cristo, un episodio lleno de luz y espacios vacíos.

Gran parte de la luz que recorre la iglesia proviene de una cruz gigante orientada al este, sin cristales, para aprovechar los rayos del amanecer. Las zonas de penumbra refuerzan el carácter contemplativo de la estructura, dividida en cuatro partes. "Es una rebanada de pan que ha ido creciendo conforme llegaba el dinero... Entraba un poco, acabo la primera [el bloque de hormigón con el columbario y el bautisterio]. Llegaba un poco más, pues iba a por la segunda". Así hasta llegar al altar, junto a una pequeña capilla con una virgen bendecida durante una visita del exobispo Bernardo Álvarez al papa Francisco en Roma. En el pasillo central, números romanos anuncian el Vía Lucis, las catorce estaciones de la Resurrección de Jesucristo.

Iglesia del Santísimo Redentor San Cristóbal de La Laguna Barrio de Las Chumberas

Arquitecto: Fernando Menis Proyecto: Iglesia y centro parroquial Superficie: 1.050 metros cuadrados (538 m² edificados, 512 m² urbanización) Estructura: Hormigón reforzado Materiales: Hormigón, piedra volcánica Tiempo de ejecución: 17 años y medio Coste: 2.000.000 euros

Una cuidadosa planificación arquitectónica, el tratamiento de la luz y la exploración de la acústica del hormigón son claves para entender la simbiosis entre forma, textura y luz. Menis, que se considera un poco terco y cree en el esfuerzo constante más que en la suerte, admite que aún quedan detalles por rematar, como "culminar las zonas urbanizables o el armario del párroco en la sacristía". Este proyecto se inició con Ana Oramas como alcaldesa de La Laguna, quien completó el expediente de cesión de terrenos. La obra ha abarcado los mandatos de cuatro alcaldes: Fernando Clavijo, José Alberto Díaz y Luis Yeray Gutiérrez.

El desarrollo de volúmenes independientes, la evocación a formaciones volcánicas y la aplicación de distintas técnicas sobre el hormigón se superponen en la ejecución de este largo proyecto. Menis duda si volvería a embarcarse en algo similar a su edad, pero insiste en que la implicación del obispado facilitó mucho las cosas. "A pesar de los 18 años que me he dejado, me lo he pasado bien. Debería ser yo quien pagara por esta oportunidad, pero esto no lo repita muchas veces porque entonces van a querer que trabaje gratis".

La Iglesia de Las Chumberas ya es un lugar de interés internacional para producciones audiovisuales. Apple TV la utilizó como escenario para la biblioteca del conocimiento en la serie "Fundación". "Lo que nos dieron por esa grabación ayudó a agilizar las obras", reconoce Menis sobre los ingresos obtenidos por el rodaje de esta serie de ciencia ficción inspirada en los libros de Isaac Asimov. La trama de la serie gira en torno a un grupo de exiliados que buscan salvar a la humanidad. "Si vienen más [rodajes], habrá que aprovechar porque la dimensión mundial que está teniendo el edificio tras conquistar el último reconocimiento no deja de sorprenderme". El año pasado ya recibió el Premio Internacional Frate Sole de Arquitectura Sacra. El obispo de Tenerife, Eloy Alberto Santiago, visitó el templo y quedó impresionado. "La gente hablar y, al parecer, le gustó... Es un hombre con buena cabeza", elogia el arquitecto.