
El primer autobús en Tenerife: cómo la "tripulación horaria" cambió la vida de la isla.
En Tenerife, en 1854, se inauguró la primera línea regular de autobuses entre Santa Cruz y La Laguna, lo que revolucionó las comunicaciones de la isla.
¡Imagínate lo difícil que era viajar en Tenerife antiguamente! Montañas, barrancos, laderas empinadas... Para ir de un pueblo a otro, la gente iba a pie o a lomos de animales por los "caminos reales" que se extendían desde la costa hasta las montañas.
Con el tiempo, empezaron a aparecer carreteras decentes, pero aun así, llegar desde el puerto hasta las montañas requería mucho tiempo y esfuerzo. A menudo había que cambiar de un transporte a otro, cambiar caballos o incluso personas que llevaban la carga.
Por lo tanto, cuando surgió la posibilidad de viajar con un horario fijo, ¡fue como una pequeña revolución! En Europa, en el siglo XIX, ya existían ómnibus (una especie de carruajes) y tranvías, y Tenerife también decidió no quedarse atrás.
El 4 de enero de 1854, comenzó a circular el primer autobús regular entre Santa Cruz y La Laguna. Fue una idea de la empresa Hardisson Hermanos, que recaudó dinero vendiendo 50 acciones a 1000 reales cada una.
Trajeron de Marsella dos ómnibus de 12 plazas tirados por seis caballos. Un cochero y tres ayudantes se encargaban del asunto. Al principio se llamaba "Ómnibus", pero la gente rápidamente lo rebautizó como "coche de hora" porque salía a una hora fija.
En el primer año, este autobús transportó a casi 9000 pasajeros entre las dos ciudades, realizando tres viajes al día.
Por supuesto, antes también había carruajes que se podían encargar, pero no había ninguno que funcionara con un horario fijo como este "coche de hora".
José Manuel Ledesma, historiador de Santa Cruz, cuenta que al principio la estación de estos autobuses estaba cerca del antiguo mercado (ahora el teatro Guimerá).
Pero como los carruajes estropeaban la carretera, el ayuntamiento les obligó a trasladarse a la calle La Luz (ahora Imeldo Serís), al inicio de la carretera a La Laguna, en la Rambla Pulido.
El viaje era todo un acontecimiento: en La Cuesta (en la estación de correos) se cambiaban los caballos para que descansaran, mientras los pasajeros y el equipo también descansaban.
Dentro del carruaje había asientos para las mujeres, y los hombres solían sentarse delante, junto al cochero. El equipaje se colocaba en el techo.
¿Cuánto duraba el viaje? Dependía del humor de los caballos y de lo estricto que fuera el cochero con el látigo. Pero normalmente llevaba varias horas.
A partir de 1860, empezaron a aparecer otras empresas que también querían transportar pasajeros. Juntos realizaban cinco viajes al día entre Santa Cruz y La Laguna, y también iban a La Orotava y Puerto de la Cruz.
También había un viaje diario a Candelaria – Arafo – Güímar, que duraba unas cinco horas.
Así, el "coche de hora" pasó de ser una simple novedad a algo importante que conectaba a personas, correo y pequeños paquetes entre la costa, las montañas y el norte de la isla.
A principios del siglo XX apareció el tranvía. Se inauguró en 1901 y se hizo muy popular.
El tranvía conectó Santa Cruz y La Laguna (y luego Tacoronte), y el "coche de hora" pasó a un segundo plano, y luego desapareció por completo.
Unas décadas más tarde, los autobuses sustituyeron definitivamente al transporte tirado por caballos, y las carreteras mejoraron mucho.
Pero el "coche de hora" no solo acortó las distancias, sino que también, por así decirlo, ayudó a la gente a organizar mejor su tiempo en la isla.