
La cizalladura condiciona la operativa del Aeropuerto de Tenerife Sur este sábado
La presencia de cizalladura ha condicionado la operatividad en el Aeropuerto de Tenerife Sur este sábado, obligando a las aeronaves a ejecutar maniobras de aproximación frustrada como medida preventiva de seguridad.
La operatividad en el Aeropuerto de Tenerife Sur se ha visto condicionada este sábado por la presencia de cizalladura, un fenómeno atmosférico que altera la estabilidad de las aeronaves en las fases críticas de vuelo, tal y como han documentado diversos registros audiovisuales difundidos en las últimas horas. Este evento meteorológico, que consiste en una alteración súbita en la intensidad o el rumbo de las corrientes de aire en un espacio reducido, representa un desafío técnico recurrente en esta infraestructura aeroportuaria, cuya ubicación geográfica y orografía particular favorecen su aparición.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha identificado históricamente al aeródromo Reina Sofía como un punto de especial vigilancia debido a la confluencia de los vientos alisios del nordeste con el relieve insular. Esta interacción, sumada a la formación de corrientes de chorro costeras, genera un escenario de alta complejidad técnica que se intensifica notablemente durante el periodo estival, concretamente entre los meses de junio y agosto. La cizalladura resulta especialmente comprometida cuando ocurre en cotas bajas, ya que reduce el margen de maniobra de los pilotos al afectar directamente a la sustentación y a la trayectoria de aproximación final.
Ante este tipo de contingencias, los protocolos de seguridad aérea establecen procedimientos estrictos. La ejecución de una maniobra de aproximación frustrada —el ascenso de la aeronave tras haber iniciado el descenso— no debe interpretarse como una situación de emergencia, sino como una medida preventiva estandarizada. Las tripulaciones, debidamente instruidas para identificar estas variaciones de viento, priorizan la seguridad operativa sobre la continuidad del aterrizaje cuando las condiciones no garantizan la estabilidad necesaria.
Para mitigar los riesgos asociados a estas turbulencias, el aeropuerto cuenta con un despliegue técnico coordinado entre Aena, Enaire y la Aemet. Este sistema de monitorización permite la detección temprana de cambios bruscos en el flujo del viento, facilitando la transmisión de alertas a los controladores y a las cabinas de mando. La colaboración entre estas entidades ha permitido que Tenerife Sur funcione como un centro de análisis para el estudio de las aproximaciones frustradas, contribuyendo a la mejora de los modelos predictivos y a la optimización de la gestión del tráfico aéreo en entornos con condiciones meteorológicas adversas.