En Tenerife, voluntarios limpian las playas para combatir la soledad y proteger las tradiciones locales.

En Tenerife, voluntarios limpian las playas para combatir la soledad y proteger las tradiciones locales.

Recurso: El Día

En Tenerife, voluntarios limpiaron playas como parte del proyecto "Palacios del Pueblo", destinado a combatir la soledad y apoyar a las comunidades locales afectadas por el turismo.

En Punta Brava, cerca de un chiringuito, se reunió gente esperando el inicio de una actividad organizada por "Rayuela". Están aquí para limpiar la costa juntos. "Rayuela" ha puesto en marcha el proyecto "Infraestructura Social: Palacios Populares de Tenerife" junto con la plataforma "Stop Vertidos al Mar" y la iniciativa "Precious Plastics Canarias". El objetivo del proyecto es ayudar a las personas a apoyarse mutuamente, combatir la sensación de soledad y el mal humor. Esto es especialmente importante para quienes viven en zonas con mucho turismo y construcciones.

Los participantes se dividieron en dos equipos. Uno recogía colillas en la playa de Playa del Castillo, avanzando hacia Punta Brava. El otro equipo recogía plástico en Playa Chica. Los voluntarios llevaban cestas especiales para separar la arena de la basura, guantes y bolsas. Con entusiasmo, se pusieron manos a la obra para limpiar la playa.

El proyecto "Palacios Populares" surgió cuando "Rayuela" se dio cuenta de que la gente no solo necesita trabajo o ayuda de vez en cuando, sino también fuertes lazos entre sí.

"Queríamos crear un proyecto que nos ayudara a conectar con la zona, protegerla y que fuera interesante para nuestro equipo", explica Irene Ruan, coordinadora del proyecto. Así surgió la idea de los "Palacios Populares": un lugar donde los vecinos puedan volver a encontrarse y charlar.

Punta Brava y San Andrés fueron elegidos por una razón. En ambas zonas hay muchas viviendas para turistas, lo que afecta la vida de los lugareños. "Consideramos estos lugares especiales porque se siente la presencia de los turistas, y los residentes locales lo sienten", dice Ruan. Además, en estas zonas viven personas que valoran las tradiciones y la memoria del pasado, y "Rayuela" quiere ayudarles a conservarlas.

En Punta Brava, el proyecto fue bien recibido, aunque hubo algunas dificultades. "Al principio fue difícil, ya que es un proceso comunitario. Además, la gente está descontenta con lo que está pasando con el turismo y la playa", explica la coordinadora. Pero gracias a la comunicación, se logró establecer la confianza y los lugareños entendieron que "podemos ayudarles a expresar sus preocupaciones y cambiar algo juntos".

Actualmente, el proyecto está llevando a cabo una investigación sobre la salud mental junto con la Universidad de La Laguna. Esto ayudará a comprender cómo el proyecto afecta a las personas y si este modelo de ayuda es eficaz en un contexto en el que muchas personas se mudan debido al turismo.

"El mayor problema para la comunidad es la soledad", afirma Ruan. "Vivimos en una sociedad donde cada uno va a lo suyo. Cuando surge un problema, buscamos soluciones individuales, no colectivas. Por eso es importante apoyar todo lo que ayude a las personas a unirse, crear lazos y comunicarse con sus vecinos".