Las toallitas húmedas ponen en jaque el saneamiento en el sur de Tenerife con 200 toneladas de residuos retiradas

Las toallitas húmedas ponen en jaque el saneamiento en el sur de Tenerife con 200 toneladas de residuos retiradas

Recurso: Diario de Avisos

La acumulación de 200.000 kilogramos de toallitas húmedas en la red de saneamiento del sur de Tenerife está provocando graves averías en las estaciones de bombeo y elevando el riesgo de vertidos contaminantes al litoral.

La gestión de las infraestructuras hidráulicas en el sur de Tenerife se enfrenta a un desafío operativo de gran calado, tal y como ha revelado recientemente la compañía Entemanser. El problema, lejos de ser una cuestión técnica menor, pone de manifiesto la vulnerabilidad de los sistemas de saneamiento ante el uso inadecuado de los inodoros por parte de la ciudadanía, una práctica que está comprometiendo la eficiencia de las estaciones de bombeo en municipios como Adeje, Guía de Isora y Granadilla de Abona.

El volumen de residuos retirados por la empresa durante los primeros meses de 2026 asciende a 200.000 kilogramos de toallitas húmedas. Este material, que persiste en el sistema a pesar de las etiquetas de biodegradabilidad que lucen algunos productos, posee una resistencia mecánica que impide su desintegración en el medio acuático. Al alcanzar la red, estos elementos se entrelazan en los mecanismos de impulsión, provocando bloqueos que obligan a realizar intervenciones de emergencia no contempladas en los planes de mantenimiento ordinario.

Desde la dirección de producción de la entidad, se advierte que la gestión de estas incidencias genera un efecto dominó en la economía del servicio. Al no existir una partida presupuestaria específica para estas reparaciones, el capital destinado a solventar los atascos detrae recursos que deberían emplearse en la modernización y mejora de las instalaciones. Además, la acumulación de estos residuos incrementa el consumo eléctrico de las estaciones, que deben realizar un esfuerzo mecánico superior para compensar la pérdida de rendimiento hidráulico.

El riesgo de esta situación trasciende el ámbito técnico, derivando en problemas de salud pública y medioambiental. La saturación de los pozos de bombeo reduce el margen de maniobra ante cualquier imprevisto, aumentando la probabilidad de vertidos incontrolados. Un precedente claro de esta problemática ocurrió en noviembre de 2025 en la playa de Los Guanches, en Candelaria. En aquella ocasión, una obstrucción en la red —causada por la combinación de toallitas y restos de obra— provocó una filtración de aguas residuales hacia el litoral, obligando a las autoridades locales a restringir el acceso al baño como medida preventiva mientras se evaluaba la calidad del agua.

Este escenario subraya la fragilidad de los sistemas de saneamiento, un servicio esencial que, según datos de Naciones Unidas, sigue siendo una carencia para miles de millones de personas en todo el mundo. La situación en el archipiélago canario sirve como recordatorio de que la sostenibilidad de estas infraestructuras depende, en última instancia, de una responsabilidad compartida entre la gestión técnica y el comportamiento cívico en el ámbito doméstico.