
Tenerife: 20 años de la detención del criminal de guerra Ante Gotovina.
Se cumplen 20 años de la detención en un hotel de Tenerife del general croata Ante Gotovina, criminal de guerra buscado por atrocidades en los Balcanes.
Las Islas Canarias siempre han sido un refugio ideal para quienes huyen de la justicia. Durante décadas, y aún hoy, traficantes, agresores sexuales y otros criminales han encontrado aquí un escondite. Esta es la historia de cómo fue capturado Ante Gotovina, uno de los responsables de las atrocidades en la Guerra de los Balcanes. Se cumplen 20 años de la detención de este general croata en un hotel del sur de Tenerife.
Este exmercenario fue una figura clave y muy violenta en las guerras de la antigua Yugoslavia (una serie de ocho conflictos entre 1991 y 2001 en Eslovenia, Croacia, Bosnia, Kosovo, Serbia y Macedonia). Llevaba más de cuatro años desaparecido cuando, en diciembre de 2005, se detectó su presencia en Tenerife. Los servicios secretos de Croacia, Interpol y la Policía española trabajaron juntos para cercarlo. Lograron detenerlo mientras pasaba unas vacaciones en el hotel Bitácora de Playa de las Américas. Dos meses antes ya lo habían visto en Canarias, pero en aquella ocasión no pudieron actuar y él se marchó sin problemas. Por suerte, se confió y regresó para el puente de la Constitución y la Inmaculada.
Ante Gotovina llegó al aeropuerto de Tenerife Sur el 2 de diciembre de 2005. Tomó un taxi en Granadilla y pidió que lo llevaran al hotel Bitácora. Conocía bien la isla, ya que se había recuperado allí de una herida sufrida en Chad mientras servía en la Legión Extranjera. Hablaba español con fluidez, pero en la recepción se registró en inglés con el nombre falso de Kristian Horuat. Esta identidad resultó ser la clave que reactivó la búsqueda policial; una trampa fatal.
Cuando los hoteles enviaron sus listas de clientes a Extranjería, apareció el nombre de Kristian Horuat. Este nombre ya estaba en el punto de mira, pues los investigadores sabían que el criminal de guerra lo había usado antes. Gotovina era buscado por su posible participación en 150 asesinatos y la deportación de casi 20.000 serbios de Croacia, crímenes cometidos al liderar la Operación Tormenta en el sur de Zagreb, donde sus tropas reconquistaron Krajina en menos de 72 horas. Para los agentes que lo buscaban, fue como si se abriera el cielo.
Interpol alertó a la Policía española, y en pocas horas se montó una operación con apoyo internacional. El Grupo Operativo de Respuesta (GOR) de la Policía Nacional diseñó un plan impecable para atrapar a Ante Gotovina, un líder de la Guerra de los Balcanes responsable de innumerables crímenes. El Tribunal Penal Internacional de La Haya lo consideraba uno de los fugitivos más importantes, junto a Radovan Karadzic (el "carnicero de Sarajevo") y Ratko Mladic (el "carnicero de Srebrenica"). Uno de los mayores criminales de la antigua Yugoslavia estaba al alcance en el sur de Tenerife, y esta vez no se les escaparía. El Ministerio del Interior autorizó la operación, enviando a la isla a una docena de agentes de élite especializados en estas detenciones.
Aunque Ante Gotovina había cambiado un poco su aspecto (había adelgazado y se había teñido el pelo), la policía no quería dejar nada al azar. Durante más de 48 horas, varios agentes se hicieron pasar por huéspedes del hotel (incluso les asignaron habitaciones contiguas a la suya para vigilarlo de cerca). Otros se infiltraron en el personal de limpieza, recepción, cafetería y restaurante para estrechar el cerco. El general evitaba las zonas comunes, pero cuando aparecía, los policías lo seguían muy de cerca, pegados a él.
Aunque nunca se confirmó oficialmente, se supo que el exmilitar ya "sospechaba" y desconfiaba de la gente a su alrededor. Esto, sumado a que intentó contratar una excursión en recepción (lo que aumentó las sospechas), hizo que los agentes de la Policía Nacional actuaran. Fue durante la cena del 7 de diciembre de 2005. Ante Gotovina y un acompañante bajaron al comedor. Pidió una mesa y un camarero (que era policía) los llevó a un lugar discreto. El militar pidió vino tinto, entrantes, ensalada y pescado. Su amigo, carne con verduras. Todo transcurría con normalidad hasta que llegó el segundo plato.
—¡Señor Gotovina, su plato! —dijo un camarero, interrumpiendo. —¿Es usted el señor Ante Gotovina? —insistió el agente de policía en español. El comensal giró la cabeza sin decir nada, pero su mirada confirmaba que el nombre no le era ajeno. —Señor Gotovina, queda detenido por una orden internacional de búsqueda y captura.
Así, de forma inesperada, terminaron más de cuatro años de fuga. El criminal no opuso resistencia ni iba armado. Lo esposaron y lo llevaron a un lugar apartado antes de registrar su habitación. Su acompañante también fue detenido temporalmente y luego liberado. En la habitación encontraron 12.000 euros en efectivo (24 billetes de 500), un ordenador personal, dos pasaportes (el de Kristian Horuat y otro a nombre de Stejepan Senicic, con sellos de viajes a China, Chile, Rusia, República Checa y un último destino en Isla Mauricio). Lo más curioso fue la gran cantidad de estampitas y figuras religiosas. Con el tiempo se supo que él creía que estas le habían ayudado a escapar de la justicia durante años.
Una biografía de Ante Gotovina, escrita por Nedad Ivankovic, mencionaba sus días de recuperación en Tenerife tras ser herido en Chad. Esta información fue clave para seguir su pista hasta las Islas. Después de su detención, Gotovina fue trasladado a la Audiencia Nacional en Madrid para declarar por su presunta participación en crímenes contra la humanidad. Ante el juez Félix Degayón, no dijo ni una palabra. El juez ordenó su ingreso provisional en la prisión de Soto del Real (Madrid) y su entrega inmediata al Tribunal Penal de Yugoslavia, sin necesidad de trámites de extradición. En 2011, el general fue juzgado y condenado a 24 años de cárcel, pero en 2012 la sentencia fue anulada y quedó en libertad por falta de pruebas.
El traslado de Tenerife a Madrid fue acompañado por ocho agentes de la Policía Nacional. Posteriormente, desde la capital española hasta los Países Bajos, otra docena de agentes volaron junto a Gotovina en una aeronave militar, en un despliegue secreto. El 11 de marzo de 2008, la fiscalía calificó de "indiscriminados" e "intolerables" los ataques liderados por Ante Gotovina contra la población serbia de Croacia en 1995. Fue juzgado junto a los generales Ivan Cermak y Mladen Markac. A pesar de la condena inicial, su liberación un año y medio después marcó el final de un largo proceso judicial.