
La Virgen de Candelaria y el Cristo de La Laguna presidirán la misa de clausura del papa en Tenerife
La Virgen de Candelaria y el Cristo de La Laguna presidirán la eucaristía de clausura de la visita del papa a España el próximo 12 de junio en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
La próxima visita del papa León XIV a España, programada entre el 6 y el 12 de junio, contará con un hito de especial relevancia simbólica para el archipiélago canario. Tal y como ha avanzado la prensa local, la imagen de la Virgen de Candelaria abandonará temporalmente su basílica para presidir, junto a la talla del Cristo de La Laguna, la eucaristía de clausura del viaje pontificio.
El acto central tendrá lugar el viernes 12 de junio a las doce del mediodía en la zona portuaria de Santa Cruz de Tenerife. La confirmación de este traslado ha sido ratificada por Dailos José Melo, prior de los dominicos responsables de la custodia de la Patrona General de Canarias. Según ha trascendido, la comunidad religiosa ha dado su visto bueno a la petición del obispado, supeditando su participación a que el movimiento de la imagen se realice bajo estrictos protocolos de dignidad y seguridad.
Este desplazamiento, que ha sido gestionado con discreción por las autoridades eclesiásticas, no contempla una procesión multitudinaria ni una peregrinación abierta al público. Por el contrario, se prevé un operativo logístico de carácter privado, similar al que se empleó en ocasiones anteriores para traslados institucionales de la talla. La decisión de la orden dominica responde a una voluntad de atender el fervor popular que rodea a la figura mariana, integrándola en el cierre de la agenda del pontífice en nuestro país.
A falta de definir los pormenores estéticos, como la elección del manto que portará la Virgen, la organización se centra ahora en el diseño del altar mayor. La presencia conjunta de la Virgen de Candelaria y el Cristo de La Laguna en un mismo espacio litúrgico subraya la importancia que la diócesis ha querido otorgar a este evento, convirtiendo el puerto de la capital tinerfeña en el epicentro de la visita papal. La logística del traslado, aunque todavía sujeta a ajustes, se perfila como un dispositivo de alta seguridad, garantizando en todo momento la integridad de una de las piezas de mayor valor devocional y patrimonial de las islas.