Vilaflor activa un nuevo plan de ajuste y reabre el debate político sobre su gestión financiera

Vilaflor activa un nuevo plan de ajuste y reabre el debate político sobre su gestión financiera

Recurso: El Día

El Ayuntamiento de Vilaflor activa un nuevo plan de ajuste de 20.000 euros para cofinanciar inversiones estratégicas, desatando un fuerte enfrentamiento político entre el equipo de gobierno socialista y la oposición de Coalición Canaria.

La gestión financiera del Ayuntamiento de Vilaflor se encuentra en el centro de un intenso debate político tras confirmarse la activación de un nuevo plan de ajuste, el segundo en menos de una década. Tal y como recoge la documentación difundida por el PSOE local a través de sus canales oficiales, el Consistorio se ha visto obligado a adoptar esta medida correctiva por un importe de 20.000 euros, una cifra que, aunque modesta en términos contables, ha reabierto las hostilidades entre el equipo de gobierno y la oposición.

El Ejecutivo municipal, que ostenta la mayoría absoluta, justifica esta decisión como una consecuencia inevitable de la cofinanciación necesaria para acceder a subvenciones externas. Según explican los socialistas, la ejecución de proyectos de infraestructura —entre los que destacan la Senda de La Escalona, el depósito de agua del Salguero, la estación de bombeo Angola-Boca Cascajos y el aparcamiento municipal— exige que el Ayuntamiento aporte entre el 10% y el 20% del presupuesto total. A este factor se suma, según el Gobierno local, el encarecimiento de los servicios públicos y el aumento de la masa salarial, agravado por el contexto inflacionista actual. Para defender su postura, el PSOE subraya que el municipio cuenta con un remanente de tesorería de 795.000 euros, planteando la disyuntiva de si sería preferible renunciar a las inversiones millonarias para evitar un desajuste presupuestario de apenas 20.000 euros.

Por su parte, Coalición Canaria (CC) ha interpretado este movimiento como un síntoma de agotamiento del modelo económico vigente. Jesús Quijada, portavoz nacionalista, ha calificado la situación de «intervención económica encubierta», argumentando que la necesidad de realizar tres modificaciones presupuestarias en los primeros cuatro meses del ejercicio actual evidencia una falta de planificación estructural. Para la oposición, el plan de ajuste no es una herramienta de gestión, sino el reconocimiento de una inestabilidad financiera que, a su juicio, compromete la solvencia del municipio.

El enfrentamiento ha escalado en el plano dialéctico, con el PSOE acusando a los nacionalistas de intentar generar alarma social ante la proximidad de los comicios locales. Los socialistas han instado a Quijada a probar sus acusaciones sobre la supuesta intervención económica, calificando sus declaraciones de irresponsables. Este choque político refleja la tensión habitual en los municipios de pequeño tamaño cuando las exigencias de la regla de gasto y la estabilidad presupuestaria chocan con la necesidad de ejecutar inversiones estratégicas, un escenario que, en Vilaflor, ha quedado marcado por la desconfianza mutua entre los grupos con representación en el pleno.