
Bombardeo de EE. UU. en Venezuela: Emigrantes, entre el alivio y la preocupación.
Emigrantes venezolanos en Canarias muestran sentimientos encontrados ante el bombardeo de EE. UU. a su país, divididos entre la esperanza de cambio y la preocupación por la violencia y el futuro.
José Daniel Gutiérrez, quien emigró a Venezuela a finales de los años setenta, opina sobre el bombardeo de Estados Unidos a su país de acogida: "Está claro que Venezuela necesitaba un cambio. Veremos si es para bien o para mal". Se entera de la noticia por el periódico EL DÍA mientras prepara ñames, una receta familiar de hace siglos. Las personas que lo acompañan en la cocina también emigraron a Venezuela. Aunque se alegran de que "por fin" Maduro se vaya, sienten una mezcla de emociones. "A mí no me gusta la violencia", dicen casi a la vez, mostrando su preocupación.
La intervención de Estados Unidos en Venezuela, conocida por algunos como la 'octava isla', genera dudas entre quienes un día buscaron un futuro mejor allí. Ernesto Tosco y Miguel Dorta se unen a la conversación con Gutiérrez. Tosco considera que el bombardeo es "necesario dadas las circunstancias del país". Reconoce que "a nadie le gusta que invadan su país, pero la realidad es esta. Hay que considerar la situación actual: hubo elecciones con fraude y millones de venezolanos han tenido que irse. No juzgo si está bien o mal, pero Venezuela es un gran país y no debería estar así". Dorta, por su parte, añade que "la violencia no es deseable, pero viendo lo que sufre la gente allí, era de esperar que llegara un momento de intervención".
Kiko Gutiérrez, quien emigró de Garachico a Venezuela en 1956 con 16 años, llega al guisado de ñames con el móvil pegado a la oreja, escuchando Radio Nacional de Venezuela para informarse. "La tengo puesta desde que mi hijo me avisó", cuenta. Vuelve a expresar su rechazo a la violencia: "No me gusta la violencia. Pensaba que esto sería diferente, aquí morirá gente inocente y eso no me parece bien. Como decimos allá, estoy 'entre Guatire y Guarenas'", dice, refiriéndose a su incertidumbre. "Lo que sí está claro es que este gobierno se robó los votos, incluido el mío. Gracias a que la oposición guardó las actas, el mundo sabe que las últimas elecciones en Venezuela fueron un fraude", asegura.
Kiko Gutiérrez, a sus casi 86 años, mantiene la doble nacionalidad y sigue votando en Venezuela. Defiende que el país debe ser democrático. "No es posible que Venezuela, que nunca ha sido un país de emigrantes, tenga ahora a unos ocho millones de venezolanos fuera por obligación", afirma. Sobre el futuro, Kiko cree que "el pueblo venezolano saldrá a la calle. Esperemos a ver si la gente sale a celebrar lo que ha ocurrido", comenta.
Ana González Araque, natural de Caracas y esposa de José Daniel Gutiérrez, lleva 36 años viviendo en Garachico. Ella no se posiciona a favor ni en contra, pero le inquieta el futuro: "¿Qué pasará ahora en Venezuela?", se pregunta. Su familia (hermanos y madre) le confirmó por WhatsApp que estaban bien, aunque en ese momento no sabían que Caracas estaba siendo bombardeada por Estados Unidos. "Al despertarme y ver ese mensaje, supe que algo malo ocurría", relata. Desde su pequeña tienda de vinos y quesos en la Villa y Puerto, mientras atiende a sus clientes, explica que "el problema principal es la falta de información. Ves las imágenes y te horrorizas: gente corriendo, fuego, bombardeos... hay un caos terrible buscando provisiones porque no saben qué va a pasar".
Ana buscó información y recordó unas palabras de Donald Trump: "Este señor dice que ha sido una operación brillante. Yo creo que una operación brillante habría sido sacar a Maduro sin causar tanto daño", comenta. Aunque desea un cambio, aclara que "eso no implicaba que muriera gente. Además, si Venezuela, y Caracas en particular, ya estaba muy deteriorada, imagínate ahora". Añade que la situación "fue totalmente inesperada. Es verdad que el espacio aéreo de Venezuela lleva bloqueado más de 15 días, pero nadie esperaba que esto ocurriera, y menos de esta forma".
Eduardo González, quien lleva seis años en Tenerife tras huir de una situación "insostenible" en Venezuela, atiende la llamada mientras se dirige al Teide. "Tengo sentimientos encontrados", dice. "Al final era lo que todos deseábamos, pero genera incertidumbre porque no sabes si hay peligro, sobre todo por la familia que uno tiene allí". Le quedan pocos familiares en Venezuela, ya que el resto vive en Estados Unidos. "Sabía que este gobierno solo saldría con violencia, porque por la vía electoral era imposible", concluye.