
La Librea de Valle de Guerra reafirma su identidad colectiva ante 2.500 asistentes
La Librea de Valle de Guerra reafirmó su valor como Bien de Interés Cultural al congregar a cerca de 2.500 personas en una exitosa representación histórica que destacó por su capacidad de cohesión social y relevo generacional.
La pervivencia de la Librea de Valle de Guerra, declarada Bien de Interés Cultural (BIC), volvió a demostrar este pasado sábado su capacidad para articular la identidad colectiva de esta localidad tinerfeña. Tal y como recoge la crónica de los hechos, la representación del auto sacramental que conmemora la victoria de la Liga Santa en Lepanto en 1571 congregó a cerca de 2.500 personas en las inmediaciones de la iglesia de Nuestra Señora de El Rosario, consolidándose como un fenómeno de cohesión social que trasciende la mera recreación histórica.
El evento, que contó con la presencia de autoridades como el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez, y el obispo Eloy Alberto Santiago, se desarrolló bajo condiciones meteorológicas adversas que no impidieron el lleno absoluto de las 1.200 localidades dispuestas, sumado a un aforo de pie que duplicó la capacidad prevista. La puesta en escena, que involucró a un centenar de participantes, evidenció un relevo generacional notable, donde intérpretes veteranos y debutantes —desde niños de corta edad hasta adultos vinculados a la tradición por herencia familiar— integraron un elenco que ensayaba desde el mes de julio.
Más allá del despliegue escénico, la jornada destacó por la integración de elementos artísticos que dotan de singularidad a esta edición. La parte musical, fundamental en la narrativa del conflicto entre las armadas de Juan de Austria y Alí Bajá, fue ejecutada por la banda de Nuestra Señora de Lourdes, reforzada para la ocasión por músicos de la Agrupación Musical Nueva Esperanza de La Palma. Momentos de especial carga simbólica, como la loa recitada por Vanessa Rodríguez Cairós, el canto del arrorró durante la recreación del rapto, o la intervención vocal de Chago Melián con el Ave María, marcaron los puntos álgidos de una representación que culminó con un espectáculo pirotécnico.
La sostenibilidad de esta manifestación cultural, que cuenta con el apoyo institucional del Ayuntamiento de La Laguna, el Cabildo de Tenerife y la Fundación La Caixa, además de la gestión de la Asociación de Amigos de la Librea, radica en su capacidad de adaptación. La figura del capitán palmero Francisco Díaz Pimienta, encarnada este año por José Luis López Reyes, sirvió de eje para un relato que, lejos de estancarse, incorpora nuevas voces y sensibilidades, garantizando que el legado histórico de la batalla naval del siglo XVI siga siendo un motor de participación ciudadana en el siglo XXI.