Víctor Pablo Pérez regresa a la Sinfónica de Tenerife con "Adiós a la bohemia"

Víctor Pablo Pérez regresa a la Sinfónica de Tenerife con "Adiós a la bohemia"

Recurso: Diario de Avisos

Víctor Pablo Pérez dirigirá a la Sinfónica de Tenerife los días 5 y 6 de diciembre en "Adiós a la bohemia", una ópera chica de Sorozábal y Baroja que cierra el año de Ópera de Tenerife.

Víctor Pablo Pérez (Burgos, 1954) dirigirá a la Sinfónica de Tenerife la próxima semana, el viernes 5 y el sábado 6 de diciembre, a las 19:30 horas. Presentarán "Adiós a la bohemia", una ópera chica de Pablo Sorozábal (San Sebastián, 1897-Madrid, 1988), con texto del escritor Pío Baroja (San Sebastián, 1872-Madrid, 1956). Con esta obra, que también se puede considerar una zarzuela, Ópera de Tenerife cierra el año en el auditorio de la capital tinerfeña. Víctor Pablo Pérez, director honorario de la orquesta (fue su director titular entre 1986 y 2005), nos cuenta en esta entrevista los detalles de una partitura que cambió la forma de componer teatro musical en España. Además, la charla nos permite conocer su visión sobre los nuevos músicos y el público actual, y el trabajo necesario para asegurar el futuro de ambos.

  • Se pondrá al frente de la Sinfónica de Tenerife con ‘Adiós a la bohemia’, una ópera chica con música de Pablo Sorozábal y libreto de Pío Baroja. ¿Qué destacaría de esta partitura?
  • Es una obra que Sorozábal llamó "ópera chica" porque pertenece al género chico de la zarzuela. Este género nació pensando en el público popular: obras más cortas, asequibles y con entradas baratas. Sorozábal empezó a crearla en 1931 y la estrenó en 1933. Su intención era innovar, y de hecho, se considera un hito en el teatro lírico español por su composición. Gracias a sus estudios en Alemania, "Adiós a la bohemia" muestra una gran influencia de la música centroeuropea de aquel tiempo. Ya no solo encontramos romanzas, dúos y coros, sino que la acción tiene más continuidad a través de motivos musicales que se repiten, algo parecido a los "leitmotivs" de Wagner. Aun así, tiene dos romanzas importantes, una muy bonita para soprano y otra para barítono, no muy largas pero muy interesantes, además de dúos y partes corales. Fue un experimento que dio como resultado una obra maestra, revitalizando y renovando la forma de componer zarzuelas.

“Sorozábal es el compositor que ha dado las mejores romanzas y dúos de toda la historia de la zarzuela”

  • Sorozábal compuso ‘Adiós a la bohemia’ basándose en una obra corta de Baroja. Ahora, la puesta en escena incluye un prólogo teatral con un diálogo entre ambos. ¿Es una forma de cerrar el círculo y mostrar el carácter de espectáculo completo de la ópera y la zarzuela?

  • Sí. Normalmente, por ser tan corta, esta obra se representaba junto a otras. Cuando Sorozábal era violinista en el Teatro Principal de San Sebastián, con solo 15 años, vio una comedia de Baroja, "Adiós a la bohemia", y le impactó mucho. Al irse a estudiar a Alemania, contactó con el escritor para pedirle que le escribiera un libreto y así poder componer una zarzuela, una ópera chica. En esta ocasión, la obra viene precedida de un prólogo que es un diálogo sobre cómo nació "Adiós a la bohemia", entre el joven Sorozábal y Pío Baroja. Conversan sobre cómo crear este proyecto. Mientras tanto, hacen audiciones donde se escuchan romanzas de soprano, barítono, bajo y tenor. Este prólogo, que es teatro puro con música, conecta con la obra principal a través de la preciosa canción "Maite", que se ha hecho casi popular, pero que Sorozábal compuso para una película ("Jai Alai", Ricardo Rodríguez Quintana, 1940). Esa será la primera vez que suenen la orquesta y el coro, y de ahí pasaremos a la obra principal, "Adiós a la bohemia".

  • Si tuviera que animar a un público joven a ir al Auditorio de Tenerife para ver este espectáculo o, en general, una ópera o zarzuela, ¿qué les diría?

  • La programación del Auditorio de Tenerife es innovadora, arriesgada y ejemplar. Tiene una calidad enorme y mucha personalidad. Esto no ocurre en todas las temporadas de ópera en España. A veces, se limitan a representar una y otra vez los mismos grandes títulos, lo de siempre. Con eso se aseguran la asistencia de un público, generalmente adulto. En cambio, la estrategia del Auditorio de Tenerife es muy interesante y mira al futuro. Están creando un público nuevo y, al mismo tiempo, las funciones se llenan. "Yerma", de Heitor Villa-Lobos, una ópera poco popular, desconocida y fuera del repertorio habitual, llenó sus cuatro funciones; también se llenaron las tres de "El holandés errante", que no es la ópera más famosa ni la más importante de Wagner. Esta manera de programar hace que Tenerife destaque a nivel nacional. También incluyen grandes títulos que suelen asegurar el éxito, pero los combinan con obras más actuales y novedosas. Creo que están acertando, porque además buscan la calidad. Cada producción se trabaja durante mes y medio o dos meses. Es un trabajo duro, pero muy bien resuelto en escena. Por ejemplo, la labor de Paco Azorín en "Yerma" fue extraordinaria. Así, estamos en un momento muy interesante, creando el público del futuro al mostrarle nuevos títulos y nuevas formas de ver el teatro musical.

“El Auditorio de Tenerife apuesta por la novedad, el riesgo y la calidad, a diferencia de otras programaciones que son siempre lo mismo.”

  • Y ‘Adiós a la bohemia’ sería un buen ejemplo de esta forma de programar en un teatro o auditorio.

  • Sí, es como una introducción a la zarzuela. Después de esta ópera chica, en junio el Auditorio programará "La verbena de la Paloma" (Tomás Bretón, 1894), quizás la zarzuela más representativa, que también dirigiré. Con "Adiós a la bohemia" estamos hablando del autor de "Katiuska" (1931), "La del manojo de rosas" (1934), "La tabernera del puerto" (1936)... Sorozábal es el compositor que ha compuesto, quizás, las mejores romanzas y dúos de la historia de la zarzuela.

  • ¿Cómo tratamos hoy a los autores españoles, tanto el público como los programadores? ¿Están poco representados o tienen suficiente visibilidad?

  • Cada vez más teatros se atreven a programar obras de compositores españoles. En este sentido, el Auditorio de Tenerife ha sido pionero, por ejemplo, con "María Moliner" (Antoni Parera Fons, 2016), haciendo una apuesta fuerte y decidida. En un país que cada día tiene más orquestas, teatros y festivales, se está dando más importancia a los autores españoles de hoy. Preparar una zarzuela o una ópera es muy caro, por lo que hay que prepararse muy bien antes de empezar, pero sin duda se están haciendo grandes esfuerzos. Precisamente ahora empezamos a trabajar en una zarzuela basada en "Luces de bohemia", de Valle-Inclán, que se estrenará en España dentro de dos o tres años, pero no puedo dar más detalles.

  • Tras dirigir la Sinfónica de Tenerife entre 1986 y 2005, ahora es su director honorario. ¿Cómo vive estos reencuentros, cada vez que vuelve a dirigirla?

  • Siempre es un gran placer. En agosto tuvimos una gira muy importante: volvimos al Festival Internacional de Santander después de 26 años. También estuvimos en el de Pollença (Mallorca), un festival que no es muy grande, pero es uno de los más antiguos de España, que ha celebrado su edición número 64. La orquesta empieza a salir de nuevo de la Isla y es un placer trabajar con ella en este tiempo de renovación. Algunos de los músicos que empezaron conmigo hace 40 años se están jubilando, y la Sinfónica está renovando su equipo. Poco a poco, pero sin pausa. Ahora mismo, podríamos decir que el 40% de sus músicos son nuevas incorporaciones, por lo que es el momento de motivar a estos nuevos músicos, ya que forman parte de una orquesta que es un referente en España.

“Una de mis grandes prioridades hoy es continuar profundizando en la formación de los jóvenes músicos; resulta vital”

  • Desde su fundación en 2016, usted es el director artístico de la Joven Orquesta de Canarias, una herramienta de formación por la que han pasado cientos de jóvenes músicos. ¿Cómo ha evolucionado y en qué punto está ahora el proyecto?

  • Vamos a cumplir 10 años. Por ella han pasado muchísimos jóvenes que se están formando o ya forman parte de orquestas canarias, nacionales e incluso internacionales. Es una iniciativa fundamental. Cuando hace 40 años iniciamos el proyecto de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, poca gente entendía por qué se contrataba a tantos músicos extranjeros. Poca gente, tanto aquí como en el resto de España. Con la Orquesta Sinfónica de Galicia me pasó exactamente lo mismo. En aquel momento no me cansé, y sigo sin cansarme, de explicarlo. En esos años, en España se había creado un círculo vicioso muy grave: no había orquestas porque no había músicos preparados, y no había músicos porque no había orquestas. Había que romper ese círculo. Y se rompió trayendo músicos de todo el mundo: vinieron británicos, americanos, de Europa del Este… Pero no solo venían a tocar en las orquestas, sino también a enseñar. Así nacieron las jóvenes orquestas autonómicas y la Joven Orquesta Nacional de España, que ha sido clave en todo este proceso. Hoy en día, a diferencia de antes, cuando teníamos que buscar músicos fuera, tenemos muchísimos músicos españoles, con una preparación excelente. Un solo dato lo demuestra: la Joven Orquesta Gustav Mahler, una orquesta europea de gran prestigio, ha llegado a tener hasta 39 músicos españoles en un mismo concierto. Eso es casi el 50% de los 80 intérpretes. Esto significa que ha habido un cambio total y que se han cumplido las expectativas.

  • Un cambio que ha pasado por la formación, pero también por la forma de entender la profesionalización en la música.

  • El proyecto consistía en formar a los jóvenes españoles para que pudieran trabajar bien en orquestas. En aquellos años de los que hablamos, en España había tres o cuatro orquestas profesionales, es decir, músicos que podían vivir solo de la orquesta, sin tener otros trabajos. Hoy hay más de 30 orquestas profesionales. Además, como decía, estamos en una época de renovación de las orquestas, por las jubilaciones de muchos de esos músicos que las iniciaron hace 40, 35 o 30 años. Es parecido a lo que pasó en Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial, cuando grandes músicos centroeuropeos, algunos que se quedaron allí huyendo del nazismo y otros que fueron traídos directamente, empezaron a formar a sus jóvenes en las universidades norteamericanas. En definitiva, se ha hecho un trabajo con resultados claros, que demuestran que las críticas de entonces estaban equivocadas.

  • En su carrera, tanto profesional como artística, ¿qué retos tiene Víctor Pablo Pérez a corto y medio plazo?

  • Tras más de 40 años como director titular de orquestas (las de Asturias, Tenerife, Galicia y Comunidad de Madrid), ha llegado el momento de trabajar, y mucho, como director invitado u honorario. Por un lado, mis retos son dedicarme de cerca a la Joven Orquesta de Canarias y a otras orquestas jóvenes cuando surge la ocasión. En 2022, logramos unir a la Jocan con la joven orquesta del País Vasco (Euskal Herriko Gazte Orkestra) para interpretar nada menos que la Sinfonía nº 3 en Re menor de Gustav Mahler en la Quincena Musical de San Sebastián, el festival más antiguo de España. Ese trabajo es muy importante para mí, para seguir mejorando la formación de nuestros jóvenes. Por otro lado, sigo dirigiendo. En enero tengo que ir a Italia de nuevo. "La verbena de la Paloma" no solo la haré aquí, sino que antes la dirigiré en el Teatro Campoamor de Oviedo. "Adiós a la bohemia" es la tercera vez que la dirijo, y "María Moliner" la he dirigido tres o cuatro veces. En resumen, sigo trabajando mucho, pero ya no como director titular.