
La inestabilidad meteorológica altera el calendario de alergias y aumenta los casos de ácaros en Canarias
La inusual meteorología en Canarias ha alterado los ciclos de polinización y favorecido la proliferación de ácaros, lo que, según los expertos, provocará una temporada de alergias más prolongada y severa.
La inusual meteorología que ha marcado el primer trimestre en el archipiélago canario, caracterizada por una sucesión de borrascas, ha alterado el calendario habitual de las patologías respiratorias, tal y como recoge el diario El Día. Este fenómeno climático, lejos de ofrecer una tregua a los pacientes, ha desplazado el impacto de las alergias estacionales hacia los meses estivales, al tiempo que ha intensificado la sintomatología derivada de los ácaros debido al incremento de la humedad ambiental.
Desde el ámbito clínico, expertos del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y de la Sociedad Canaria de Alergia e Inmunología Clínica advierten de que la saturación de precipitaciones ha frenado el ciclo de polinización natural. Esta interrupción, sin embargo, actúa como un efecto acumulativo: una vez que las condiciones atmosféricas se estabilicen y las temperaturas asciendan, se espera una floración más vigorosa de lo habitual. Este escenario, según las previsiones de los especialistas, derivará en una mayor concentración de granos de polen por metro cúbico, lo que podría comprometer la salud de los pacientes con mayor severidad que en ejercicios anteriores.
El impacto no será uniforme en todo el territorio. Mientras que en las islas orientales, como Lanzarote y Fuerteventura, así como en zonas del sur de Tenerife, la población suele estar menos expuesta a las alergias estacionales, la actual coyuntura climática podría provocar la aparición de cuadros alérgicos en individuos que hasta ahora no habían manifestado sensibilidad. Los facultativos subrayan la importancia de diferenciar estas reacciones de procesos catarrales, instando a la población a buscar diagnóstico médico ante síntomas persistentes como el lagrimeo, la obstrucción nasal o la tos seca, con el fin de evitar complicaciones respiratorias graves, como las crisis asmáticas.
Es preciso recordar que, en el contexto insular, el polen no constituye el principal alérgeno, situándose por detrás de los ácaros y las reacciones a animales. Los ácaros, responsables de más del 80% de los casos de alergia en las islas, encuentran en la humedad persistente y la inestabilidad térmica de las últimas semanas el caldo de cultivo idóneo para su proliferación en espacios cerrados. A esto se suma la particularidad de la flora autóctona, como la parietaria y la artemisia, cuyos ciclos de polinización no se ciñen exclusivamente a la primavera, sino que se extienden desde marzo hasta julio, manteniendo una presencia constante aunque menos virulenta que la de las gramíneas en la Península. Ante este panorama, los especialistas recomiendan iniciar los tratamientos preventivos con antelación para mitigar el impacto de una temporada que se prevé más prolongada y compleja.