La Universidad de La Laguna se consolida como referente en formación intergeneracional para mayores

La Universidad de La Laguna se consolida como referente en formación intergeneracional para mayores

Recurso: El Día

El programa de formación para mayores de la Universidad de La Laguna se consolida como un referente de aprendizaje intergeneracional que combate el aislamiento y fomenta la excelencia académica entre profesionales jubilados.

La Universidad de La Laguna (ULL) se ha consolidado como un epicentro de aprendizaje intergeneracional, un fenómeno que trasciende el ocio para convertirse en un ejercicio de salud cognitiva y participación ciudadana activa. Tal y como recoge una reciente crónica publicada en prensa local, el programa de formación para mayores de esta institución tinerfeña está desafiando los estereotipos asociados a la jubilación, atrayendo a perfiles profesionales de alta cualificación que ven en las aulas un espacio de crecimiento intelectual continuo.

El perfil del alumnado en este programa es notablemente heterogéneo. Entre los estudiantes figuran ingenieros industriales, contables, docentes y profesionales de la salud, quienes, lejos de buscar una ocupación pasiva, demandan una exigencia académica rigurosa. Este interés por la formación permanente no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una tendencia creciente en las universidades españolas: la apertura de sus campus a la "tercera edad" como estrategia para combatir el aislamiento social y el deterioro cognitivo. La experiencia en la ULL demuestra que el flujo de conocimiento es bidireccional; los docentes reconocen que la trayectoria vital de estos estudiantes aporta una riqueza de matices que enriquece el debate académico, superando a menudo los contenidos teóricos de los grados convencionales.

La oferta académica, que abarca disciplinas tan diversas como la Astronomía, la Microbiología, la Botánica, la Historia o la Fotografía, ha evolucionado para satisfacer una demanda cada vez más especializada. Los testimonios de los alumnos, como los de José Luis Marrero, José Luis Hernández o Liria Bello, revelan una dinámica de estudio que incluye la evaluación mediante trabajos finales y la gestión autónoma de plataformas digitales. Para estos estudiantes, el éxito académico —reflejado en calificaciones de excelencia— se convierte en un estímulo personal que comparten con sus familias, normalizando la presencia de los mayores en los entornos universitarios.

Más allá de las aulas, el tejido asociativo creado por estos alumnos ha permitido extender la experiencia educativa a actividades extraescolares, visitas culturales y proyectos de intercambio, como el realizado con la Universidad de Santiago de Compostela. La ambición de este colectivo apunta ahora hacia la internacionalización, con propuestas que incluyen programas de movilidad similares al Erasmus para profundizar en el estudio del Renacimiento en Italia. En definitiva, la iniciativa de la ULL no solo cumple una función social, sino que reivindica el derecho a la educación como un proceso vital que no concluye con la edad laboral, sino que se transforma en una herramienta de vitalidad y conexión con la actualidad cultural y científica.