
La Universidad de La Laguna apuesta por integrar la IA en las aulas para fomentar el pensamiento crítico
La Universidad de La Laguna ha implementado una metodología pedagógica que integra la inteligencia artificial en el aula mediante un proceso de auditoría crítica, fomentando el pensamiento autónomo frente a la prohibición de estas herramientas.
La irrupción de la inteligencia artificial generativa en el ámbito académico ha dejado de ser una amenaza latente para convertirse en un desafío estructural que las instituciones de educación superior deben gestionar con urgencia. Tal y como recoge una reciente investigación publicada en la revista científica Pixel-Bit, la Universidad de La Laguna (ULL) ha optado por abandonar las políticas de prohibición en favor de un modelo pedagógico que integra estas herramientas bajo un estricto marco de supervisión crítica.
El equipo liderado por los investigadores Manuel Area y Miriam González, integrantes del Laboratorio de Educación y Nuevas Tecnologías (Edullab), ha diseñado una metodología de seis fases que busca transformar la interacción del estudiante con los algoritmos. Este enfoque, enmarcado en el proyecto DidactaIA —financiado por el Plan Nacional de I+D+I—, propone que el alumno deje de ser un receptor pasivo de contenidos generados automáticamente para convertirse en un auditor de la información. El proceso exige al estudiante formular interrogantes precisos, contrastar resultados entre distintas plataformas como ChatGPT o Gemini, entablar un diálogo con la máquina para refinar las respuestas, verificar la veracidad de los datos, reelaborar el contenido con un sello personal y, finalmente, realizar un ejercicio de introspección sobre el proceso seguido.
Esta propuesta no es meramente teórica, sino que se ha validado durante dos cursos académicos en la ULL. Un ejemplo significativo fue la experiencia realizada con 75 alumnos del Grado en Educación Primaria, quienes utilizaron sistemas de IA de forma simultánea para completar sus tareas. Los resultados obtenidos por el grupo de investigación sugieren que, al obligar al estudiante a comparar y auditar las respuestas, se mitiga el riesgo de plagio y se fomenta una actitud de desconfianza metódica hacia la tecnología.
El debate sobre la integridad académica es, hoy, una prioridad en el sistema universitario español. Mientras que el uso desmedido de estas herramientas sin orientación docente ha disparado las alertas sobre la pérdida de competencias básicas, el modelo de la ULL propone que la solución reside en la alfabetización digital avanzada. Los propios estudiantes participantes en la experiencia reconocieron las ventajas operativas de la IA —como la optimización del tiempo y el apoyo en la generación de ideas—, pero también manifestaron inquietudes legítimas sobre la privacidad de los datos y el posible deterioro de capacidades cognitivas como la creatividad o el razonamiento autónomo.
Ante este escenario, el equipo de Edullab ha iniciado una fase de transferencia de conocimiento para extender este protocolo a otras instituciones. Actualmente, la metodología se está difundiendo en centros como la Universidad de Valladolid y la Universidad de Extremadura, con el objetivo de capacitar al profesorado en la implementación de estas dinámicas. La apuesta de los investigadores canarios es clara: la tecnología no debe ser proscrita, sino integrada como un objeto de estudio que, bien gestionado, puede potenciar el pensamiento crítico en lugar de sustituirlo.