
Denuncian la ocupación y el deterioro de la histórica Casa de los Atalayeros en Anaga
La ocupación ilegal de la histórica Casa de los Atalayeros en el macizo de Anaga reabre el debate sobre la falta de protección y el progresivo deterioro del patrimonio cultural en Canarias.
La degradación del patrimonio histórico en el archipiélago canario vuelve a situarse en el centro del debate tras conocerse la ocupación de la Casa de los Atalayeros, un inmueble de alto valor cultural situado en el macizo de Anaga. Tal y como recoge la información publicada recientemente por medios locales, la integridad de esta edificación, situada en el paraje de Lomo de la Robada, se encuentra comprometida tras la irrupción de personas ajenas a la propiedad, quienes han habilitado el interior del recinto como lugar de pernocta.
La relevancia de este suceso trasciende el ámbito de la seguridad ciudadana, al afectar a una construcción que constituye un testimonio vivo de la arquitectura defensiva de los siglos XVIII y XIX. Históricamente, este enclave fue fundamental para la vigilancia marítima del puerto de Santa Cruz, funcionando como un puesto de observación estratégico ante posibles incursiones navales. Sin embargo, el abandono institucional y el deterioro progresivo de sus muros, que ya motivaron su clausura preventiva ante el peligro de colapso estructural, han facilitado que el edificio sea objeto de este uso irregular.
La situación actual, denunciada por los residentes de la zona, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los bienes patrimoniales situados en entornos rurales y senderos de alta afluencia turística. La presencia de enseres domésticos, como somieres y colchones, dentro de una estructura catalogada como inestable, no solo supone un riesgo para la conservación del inmueble, sino que también plantea interrogantes sobre la gestión y protección de los elementos arquitectónicos que conforman la identidad histórica de Anaga. La falta de medidas de aseguramiento efectivas en un punto de paso tan transitado por visitantes y senderistas subraya la urgencia de implementar políticas de conservación más rigurosas que eviten la pérdida definitiva de este legado.