
Güímar: el alcalde fue destituido por una moción de censura, el partido socialista está dividido.
En Güímar, una moción de censura devolvió la alcaldía a la representante del Partido Popular, Carmen Luisa Castro, provocando un escándalo y acusaciones de traición entre los socialistas.
Ayer, a las 11:53, nueve concejales del Partido Popular, un concejal de Nueva Canarias-Bloque Canario (NC-BC), Carlos Llárena, y dos concejales disidentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), José Miguel Hernández y Patricia Encinoso, cruzaron juntos la plaza frente al Ayuntamiento de Güímar. Todos vestían de negro, algunos tomados de la mano. Desde la multitud que los apoyaba, alguien gritó: "¡Esta es la gente que te va a dar el poder!".
La imagen, a pesar del color de luto, parecía amistosa e incluso cálida. Anunciaba una histórica moción de censura que decidiría el destino de la ciudad.
Aproximadamente una hora después, en medio de un calor sofocante y bajo la atenta mirada de los retratos de los antiguos alcaldes de Güímar, Carmen Luisa Castro recibió el bastón de mando. Ella, como representante del Partido Popular, se convirtió en alcaldesa por tercera vez. Esto ocurrió tras una moción de censura en 2013 y una victoria en las elecciones de 2015. Su candidatura fue votada por 12 concejales, uno más de los necesarios para la mayoría absoluta. Su rival, Gustavo Pérez (CC), obtuvo 9 votos de apoyo de su grupo, un concejal de Unidas se Puede y tres socialistas.
La sesión estuvo abarrotada de gente y no estuvo exenta de tensión. El secretario hizo observaciones sobre el orden.
Güímar es una ciudad con antiguas tradiciones políticas, profundamente arraigadas en la vida de los habitantes y en su comprensión del poder.
Para entender lo que ocurre en el Ayuntamiento durante un cambio de poder, hay que tener en cuenta muchos factores: las expectativas de personas y familias, las alianzas inusuales, las viejas rencillas que resurgen y las maniobras políticas que rara vez pasan desapercibidas en esta ciudad.
La sesión estuvo presidida por Haridian Martín (CC), y Francisco Hernández Armas (PP) entregó el bastón de mando a la nueva líder del Partido Popular entre los aplausos de sus partidarios.
"Usted es la alcaldesa legítima de Güímar porque ha sido votada por la mayoría. Creo en su madurez política. Pero sepa que siempre estaré atento a su trabajo", declaró Carlos Llárena tras la votación.
El nuevo concejal de Deportes, que planea presentarse a las próximas elecciones por otro partido, calificó el nuevo mandato como "un viaje con otro capitán y otro equipo".
En la explicación de la moción de censura se enumeraban las quejas contra Gustavo Pérez (CC), que hasta entonces era el alcalde: prórroga de los presupuestos, sobrecostes en la construcción del talud de Las Bajas (alrededor de un millón de euros), retrasos en la ejecución de proyectos, crisis en la policía local que afectó a las fiestas, paralización de la creación de una empresa municipal de recogida de residuos y "falta de liderazgo".
Raquel Díaz Castro, representante del Partido Popular, declaró que "dos concejales que formaban parte del grupo de gobierno estaban cansados de improvisaciones y rencillas y querían desmarcarse de este estilo de liderazgo". Añadió que "hay concejales que hace tiempo que no se hablan entre sí". Calificó la moción de censura de "higiene política" y declaró que "Güímar no puede seguir así". Considera que "no basta con señalar los problemas, hay que proponer cambios: Carmen Luisa Castro está más preparada y podrá "encauzar" la ciudad".
Pérez, por su parte, mantuvo la calma. Recordó que la moción de censura es un "instrumento legítimo" y calificó los argumentos en su contra de "infundados". Subrayó que su equipo está "unido y maduro" y declaró que "esta moción no nos quitará las ganas de trabajar por el bien de Güímar".
Llárena explicó su apoyo por la "insuficiente cooperación" por parte del gobierno municipal, la "violación" de su derecho a informarse sobre los asuntos y la exclusión de los actos oficiales. Afirmó haber sufrido "persecuciones constantes" y añadió: "No seré cómplice de intereses partidistas a espaldas de los habitantes de Güímar. Mi deber es con ustedes".
El ex alcalde, representante de los socialistas, Airam Puerta, calificó el día de "bochornoso" y "anómalo". Antes de la votación, Puerta se dirigió a sus antiguos compañeros, Encinoso y Hernández, y les pidió que "detuvieran esto, que recordaran los buenos momentos que habíamos vivido". Fue un último intento.
Tras su discurso, se procedió a la votación nominal de la moción de censura. El ambiente en la sala se volvió tenso, interrumpido sólo por prolongados silencios.
El resultado no sorprendió: 12 votos a favor y 9 en contra. La moción fue aprobada y Carmen Luisa Castro volvió a ser alcaldesa. En su primer discurso, prometió un "nuevo comienzo" para la ciudad.
A partir de ese momento, el ambiente en la sala de sesiones de Güímar cambió. Todo se intensificó. De la calma a los gritos e insultos. Desde la bancada de Puerta se expresó "desesperación", acusando a los concejales que apoyaron el cambio de "traicionar a sí mismos y a quienes los pusieron en este sillón, destruyendo cualquier valor que deba tener un político". Pidió al partido que iniciara su expulsión, calificándolos de "tránsfugas".
El concejal de Unidas Sí Se Puede, César Bethencourt Yanes, señaló lo que, a su juicio, fue la causa de la moción de censura firmada por los concejales socialistas: el nuevo nombramiento del comité local del PSOE.
Cabe recordar que durante este mandato el partido ha tenido tres secretarios generales: Puerta, sustituido por Gonzalo Hernández, y posteriormente José Carlos Serpa García, que fue ratificado oficialmente en su cargo hace unos meses.
Tras la confirmación del cambio, Castro cedió la palabra a Encinoso. Fue entonces cuando desde la bancada del PSOE se puso en duda la legalidad del procedimiento. La conversación se convirtió en una breve discusión que Castro zanjó con las palabras: "Ahora soy la alcaldesa".
Inmediatamente después, la fracción socialista abandonó la sala de sesiones entre burlas e insultos. Poco después se les vio recogiendo sus pertenencias de las dependencias municipales.
Dos concejales detallaron por primera vez las razones de su apoyo a la moción de censura: falta de liderazgo, presuntas humillaciones y comentarios homófobos, gestión ineficaz y clientelismo político.
La primera en abrir la "caja de Pandora" fue Encinoso, que incluso sufrió un presunto ataque de ansiedad en vísperas de la moción de censura. Habló de "desigualdad entre las áreas" y denunció "comportamientos sexistas, homófobos y despectivos", citando frases como "No estás aquí para opinar", "No seas pesada", "Este maricón" o "Si yo tuviera tus tetas, no estaría aquí sentada". Negó actuar por venganza: "Lo hago porque creo que esto tiene que cambiar. Tengo corazón y mente socialista".
Afirmó que le ofrecieron "cargos en el Gobierno de Canarias, la alcaldía, un cambio de áreas y un mayor salario" e incluso un "documento en blanco" para establecer sus condiciones, pero rechazó estas ofertas. "Un área se desarrolla más que otras", declaró.
Hernández, por su parte, fue especialmente duro en su discurso, acusando a sus antiguos compañeros de gobierno, Pérez y Puerta, de todos los pecados, especialmente al ex alcalde: de "convertir el Ayuntamiento en su cortijo particular" y de "pagar alquileres a sus amigos", creando al mismo tiempo una "red clientelar". Señaló un trato preferente a las áreas controladas por CC. "Gustavo no puede con Luis", declaró, explicando la no exclusión de Puerta como motivo de la moción de censura "cuando había motivos".
Recordó que fue "el mejor amigo" de Pérez, "hasta que le dije que "así no se gestiona un Ayuntamiento"". Ironizó sobre las críticas por entregar la alcaldía a la derecha: "No sabía que Coalición Canaria eran comunistas".
Según fuentes socialistas, Encinoso y Hernández están suspendidos cautelarmente de militancia en el PSOE desde el 4 de agosto. La comunicación oficial se envió ese mismo día desde la sede federal de Ferraz a los concejales que apoyaron la moción de censura.
Aunque los afectados no han recibido oficialmente la notificación, el partido recuerda que este hecho "no paraliza el proceso" y que, una vez cumplidos los plazos internos, la expulsión "sigue adelante".
Este procedimiento tiene como objetivo evitar que los concejales implicados puedan obtener beneficios económicos. La estrategia es formalizar su salida del partido antes de su integración en el nuevo grupo de gobierno.