Omaira Perdomo critica la restricción del COI a deportistas trans y denuncia transfobia institucional

Omaira Perdomo critica la restricción del COI a deportistas trans y denuncia transfobia institucional

Recurso: El Día

La voleibolista Omaira Perdomo critica la nueva normativa del COI sobre la participación de mujeres trans en el deporte, calificándola de medida excluyente y discriminatoria que ignora la realidad de las trayectorias deportivas individuales.

La reciente actualización normativa del Comité Olímpico Internacional (COI), que restringe la participación en la categoría femenina de los Juegos Olímpicos a deportistas biológicas, ha reabierto un intenso debate sobre la inclusión y los criterios de elegibilidad en el alto rendimiento. Tal y como recoge una entrevista publicada recientemente por el diario La Provincia, esta decisión ha provocado una respuesta directa de Omaira Perdomo, figura pionera en el voleibol español al convertirse en 2018 en la primera mujer trans en debutar en la máxima categoría nacional con el CV JAV Olímpico.

Para Perdomo, actual central del Guía, el anuncio del organismo internacional no representa una medida técnica, sino una forma de exclusión que, a su juicio, carece de justificación empírica en el contexto del deporte español. La deportista sostiene que la narrativa mediática actual tiende a focalizarse en casos aislados —como el de la nadadora Lia Thomas— para construir un discurso de rechazo, ignorando la realidad de trayectorias como la suya, que comenzó su proceso de transición y tratamiento hormonal a los 11 años. En este sentido, la jugadora subraya la disparidad de trato que, a su entender, reciben los hombres trans, cuya participación no genera el mismo nivel de escrutinio público ni restricciones regulatorias, lo que ella interpreta como una forma de transfobia institucionalizada.

El análisis de Perdomo pone de manifiesto una preocupación latente sobre el impacto de estas políticas en el tejido deportivo base. Si bien reconoce que en España la incidencia de casos de mujeres trans en el deporte de élite es reducida, advierte que la normalización de estas restricciones podría trasladarse a competiciones escolares y categorías inferiores, donde la prioridad debería ser la creación de entornos seguros y educativos.

A lo largo de su trayectoria, la jugadora ha enfrentado episodios de hostilidad, incluyendo denuncias infundadas ante federaciones deportivas que cuestionaban su elegibilidad basándose en prejuicios sobre su rendimiento físico. Estos incidentes, que ella califica como ataques personales y discriminatorios, contrastan con su realidad profesional, marcada por una carrera consolidada en clubes nacionales sin que se haya producido, según sus palabras, una alteración de la equidad competitiva.

La deportista, reconocida como hija predilecta de Las Palmas de Gran Canaria, hace un llamamiento a la movilización colectiva para revertir estas normativas. Su postura se alinea con la defensa de un marco de derechos que no distinga entre mujeres trans y biológicas, argumentando que la exclusión actual no solo afecta a las atletas, sino que debilita el principio de igualdad en el deporte femenino en su conjunto. Mientras el sector deportivo debate sobre los límites de la biología y la identidad, el testimonio de Perdomo se erige como un recordatorio de la tensión existente entre la búsqueda de una competición justa y la garantía de derechos fundamentales para el colectivo trans.