UDEF: Tradex solo invirtió el 15% de los casi 3 millones estafados.

UDEF: Tradex solo invirtió el 15% de los casi 3 millones estafados.

Recurso: El Día

La UDEF confirma en el juicio de la estafa Tradex que solo el 15% de los casi tres millones de euros captados a inversores se destinó realmente a bolsa, mientras los acusados disfrutaban de una vida de lujo.

La Policía Nacional, a través de su Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), ha revelado en un informe que solo el 15% de los casi tres millones de euros que Mukesh Daswani y Francisco Imobach Pomares, los responsables de la empresa Tradex, consiguieron de sus clientes, se invirtió realmente en operaciones de bolsa. Esta es una de las principales conclusiones del análisis que los expertos policiales hicieron después de que la estafa saliera a la luz en julio de 2022.

Ayer, el jefe de la UDEF en Tenerife y otros dos agentes declararon en el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Allí se juzga a Daswani y Pomares por presunta estafa agravada y alzamiento de bienes. La Fiscalía pide 12 años de cárcel para Daswani y 9 para Pomares. También está acusada la expareja de Daswani, a quien el Ministerio Público exige que devuelva más de 327.000 euros. Se cree que este dinero lo recibió en transferencias, regalos, viajes y estancias en hoteles de lujo, todo pagado con el dinero de la estafa de Tradex.

Los agentes confirmaron que los acusados llevaban una vida de lujos, con gastos muy elevados, desde que Daswani fundó Tradex en abril de 2021. La empresa empezó a generar mucho dinero ya en junio de ese año, cuando captaba inversores prometiéndoles recuperar su dinero y obtener un 50% de beneficios en solo dos meses.

El negocio parecía tan exitoso que Daswani empezó a buscar colaboradores. Uno de ellos fue Francisco Imobach Pomares, quien en enero de 2022 se asoció con Daswani al 50% para dirigir Tradex. Pomares incrementó mucho las comisiones que cobraba por conseguir nuevos clientes, llegando a llevarse entre un 8% y un 20% de lo que invertían. Así lo descubrieron los agentes al comparar sus ingresos personales con el dinero que enviaba a la plataforma IG Europe, donde supuestamente operaban.

Como toda estafa piramidal o "esquema Ponzi", Tradex necesitaba atraer cada vez más inversores para poder pagar los depósitos e intereses prometidos a los clientes anteriores. Si cumplían lo pactado, era más fácil que estos reinvirtieran o incluso que trajeran a nuevos clientes. Pero este tipo de engaño siempre se desmorona cuando los nuevos inversores ya no son suficientes para cubrir los pagos a los antiguos. El colapso de Tradex ocurrió el 22 de julio de 2022.

En solo un año y medio, Daswani pasó de recibir un pago único de 10.000 euros por desempleo a vivir a todo lujo: en un chalé en Tabaiba, conduciendo un Ferrari o un Audi R8, alojándose en hoteles caros y acumulando cientos de miles de euros en sus cuentas.

Los investigadores descubrieron una red financiera muy complicada, con muchas cuentas a nombre de los dos acusados, otras relacionadas con Tradex y algunas conectadas al mundo de las criptomonedas a través de plataformas como Binance, Coinbase o Revolut. Cuando la estafa se vino abajo, se hicieron traspasos a una cuenta de Kucoin, conocida como "cartera fría digital". Según un investigador, estas carteras "garantizan la opacidad de las operaciones y la privacidad de sus clientes, hasta el punto de negarse a colaborar en cualquier investigación judicial".

Los agentes detallaron los movimientos de dinero en las cuentas de Daswani. Transfirió 262.421 euros a su socio Pomares y 327.000 euros a su pareja, Cecilia Hernández. Gastó 265.250 euros en coches de lujo, 87.543 en salarios de empleados, 52.000 en alquiler de oficinas, 143.310 en vivienda, 102.790 en joyas, 19.900 en retiradas de cajeros y 17.165 en Bizum. Consiguió 2.819.230 euros de los inversores, de los cuales devolvió 1.513.770 euros. Sin embargo, el capital que realmente invirtió en la plataforma IG Europe fue de solo 380.218 euros. A pesar de que Daswani (y Pomares) prometían a los inversores una fórmula infalible para grandes ganancias, los números muestran que fue un "trader" con poco éxito, ya que tuvo pérdidas y solo pudo retirar 154.827 euros.

Los agentes también mostraron los movimientos bancarios de Pomares. Invirtió 62.415 euros en IG Europe y solo recuperó 32.800. Dos inversores le entregaron 50.000 euros cada uno. Él transfirió 83.000 euros a la sociedad Pomares & Daswani (la empresa detrás de Tradex), hizo transferencias a Coinbase por 50.000 euros, invirtió 19.000 euros en criptomonedas, compró un Range Rover por 21.000 euros y realizó traspasos a otras cuentas virtuales.

La investigación reveló que la mayor parte del dinero no se quedaba quieto, sino que se movía constantemente entre las diferentes cuentas de los implicados, incluyendo algunas en el extranjero.

Otro dato clave que la UDEF reveló ayer es que, aunque Tradex se presentaba como una empresa de inversión, nunca fue legal. No tenía los permisos obligatorios de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), algo esencial para operar en bolsa, ni estaba inscrita en el Registro Mercantil.

Los investigadores también descubrieron que las capturas de pantalla que Tradex enviaba a los inversores sobre sus supuestas operaciones eran, en realidad, de la versión "lite" del programa original de trading de la plataforma IG. Es decir, "una copia para aprender a invertir", según los agentes. Cada semana, los inversores recibían por WhatsApp estas imágenes que siempre mostraban ganancias. Nadie recibía malas noticias ni veía fluctuaciones negativas. Incluso les decían que el beneficio prometido se había logrado en solo una semana, aunque debían esperar dos meses para poder retirar el capital y las ganancias.

Las defensas intentaron contradecir los informes de los agentes, quienes declararon durante más de cuatro horas y media. El abogado de Mukesh Daswani intentó reducir la cantidad de dinero que, según la acusación, su cliente estafó, situándola en unos 400.000 euros, muy lejos de los más de 2,8 millones que reclaman los abogados de las víctimas y la Fiscalía.

El informe de los agentes también detalla cómo Daswani supuestamente planeó su huida de España a Emiratos Árabes Unidos con su pareja. Para ello, transfirió dinero entre cuentas intermedias, carteras digitales y cuentas en países que dificultan las investigaciones, como una de Revolut con sede en Lituania. Además, vendió dos coches de lujo a una empresa, por los que habría obtenido 140.000 euros. Sin embargo, su abogado afirmó que Daswani solo recibió 60.000 euros por el Ferrari y que la transferencia de 80.000 euros por el Audi R8 fue anulada.

De las cuatro horas y media que los agentes dedicaron a explicar su informe, la mayor parte se centró en los movimientos de Francisco Imobach Pomares. Su defensa intentó destacar su colaboración con los investigadores, ya que él mismo presentó una denuncia en comisaría llevando, entre otros documentos, tres carpetas azules con "todos los contratos dentro", según su abogada. El jefe de la UDEF en Tenerife confirmó que el socio de Daswani "entregó unas carpetas con contratos, pero no sé si eran todos", puntualizó.

El papel de Imobach ha sido muy discutido en el proceso. Aunque fue él quien denunció la estafa, acabó siendo acusado. Mientras él se presenta como un simple colaborador o comercial, los investigadores afirman que fue una pieza clave desde el principio. Los agentes revelaron que "tras presentar la denuncia el 22 de julio, apenas una semana después, vació casi todas sus cuentas, dejando solo 1.000 euros en una y poco más de 2.000 en otra". Además, explicaron cómo distribuyó ese dinero en varias plataformas de intercambio y luego en una "cartera fría" como Kucoin.

La defensa de Cecilia Hernández, pareja de Daswani y acusada de beneficiarse de la estafa, se centró en demostrar que Daswani tenía autorización en la cuenta bancaria de ella y que varias tarjetas estaban a nombre de ambos. Intentó sugerir que los agentes no consideraron la posibilidad de que Daswani manejara esa cuenta, ya que él transfería dinero y se usaba para muchas compras destinadas al fundador de Tradex.

El desmoronamiento de la estafa coincidió con la huida de Daswani. Su pareja, Cecilia Hernández, declaró a la Policía que el día que Daswani anunció a los empleados que no quedaba dinero, ella lo llevó a una zona céntrica, "se bajó del coche y no volvió a saber de él". Sin embargo, los agentes señalaron que un vecino de la pareja confirmó que Daswani estuvo en casa esa misma tarde. Imobach también reveló a los agentes que su socio llevaba meses planeando mudarse a Dubái y comprar una casa. Daswani huyó a Emiratos Árabes Unidos, y los agentes confirmaron que pretendía reunirse allí con su pareja y su hija menor, basándose en el intento de Cecilia de tramitar un pasaporte para la niña y en movimientos bancarios de Daswani en el emirato.

La colaboración internacional, a través de Interpol, fue clave para acorralar a Daswani, quien incluso contrató un bufete de abogados en Inglaterra por más de 60.000 euros.