34 años de servicio a la Virgen de Candelaria: la historia de un florista de Tenerife

34 años de servicio a la Virgen de Candelaria: la historia de un florista de Tenerife

Recurso: El Día

Jaime Esteves ha vestido con devoción a la Virgen de la Candelaria durante 34 años, preparándola para su peregrinación, y este año ha elegido para ella un manto verde con bordados dorados, simbolizando la esperanza.

Hace 34 años, una simple llamada del padre Jesús Mendoza cambió la vida de Jaime Estévez. En aquel entonces, trabajaba como camarero en Santa Ana, y el sacerdote de la Basílica de Candelaria le pidió ayuda para "vestir a la Virgen". Y durante 34 años, Jaime ha realizado este trabajo con gran "responsabilidad, devoción y, sobre todo, respeto".

Combina este voluntariado con su trabajo como florista y ayuda a muchas iglesias de la isla. Pero, como dice Jaime, "la Patrona es algo especial". Y su madre lo mira con orgullo en los ojos.

Ahora, lo principal es preparar la imagen y el trono para la peregrinación a Santa Cruz de Tenerife, que tendrá lugar este sábado 11 de octubre. Jaime ha dedicado mucho tiempo a esto, incluso esta noche, el martes, terminó de adornar a la Virgen de Candelaria alrededor de las dos de la madrugada.

Pero no parece cansado en absoluto. En su voz se escucha entusiasmo por este "trabajo" y, sobre todo, fe en la Virgen María. Su amor por la Patrona de Canarias comenzó en su infancia, cuando vivía con su abuela. "Ella era muy religiosa e iba a la iglesia todos los domingos", recuerda Jaime, pero añade que "la fe no se puede imponer, tiene que estar en el corazón".

"Al principio me temblaban las manos", confiesa el florista, pero con el tiempo aprendió a controlarse. "Ahora lo hago con el mismo respeto y cuidado, pero con confianza", dice.

Lo principal es que "ella siempre luzca impecable", no solo durante los servicios religiosos en la Basílica, sino también en eventos importantes como las peregrinaciones.

Jaime tiene muchos recuerdos relacionados con la Virgen, ya que "cada momento a su lado es especial". Pero no todos son agradables. Durante una de las visitas de la imagen a Santa Cruz de Tenerife, ocurrió un incidente desagradable.

"Ya pensaba que la Virgen se caería cuando subíamos al escenario en la Avenida Anaga. Y luego empezó a llover a cántaros y todos salieron corriendo", cuenta Jaime. Lo que más le preocupaba era que "la Morenita" (como cariñosamente llaman a la Virgen) se mojara. "No sé cómo subí tan rápido, pero logramos cubrirla y solo se mojó un poco el manto", recuerda.

El trabajo del vestidor no es solo vestir la imagen. Prepara los mantos, las joyas, el trono, "todo para que luzca perfecta", dice Jaime. Pero no siempre todo sale bien, y a menudo se escuchan críticas, especialmente sobre los mantos.

La Virgen de Candelaria tiene poco más de 20 mantos, pero algunos ya no se pueden usar. "Nos quedan unos 15", explica Jaime, quien ha confeccionado algunos de ellos. Y añade que "la elección del manto generalmente se acuerda con los dominicos", la orden religiosa que está a cargo de la Basílica.

En la colección de la Virgen hay mantos de hasta tres metros de largo, pero los mantos más nuevos se confeccionan siguiendo el modelo de 2,40 metros. Esta vez eligieron un manto verde con bordados dorados. Con él, la Virgen dejará su "casa" este sábado, y no es casualidad.

En 2025, la iglesia celebrará el año de la esperanza, y esto ha influido en la elección de todos los elementos de esta peregrinación.

Jaime cuenta que "no solo el manto es importante". El símbolo de la esperanza es el ancla, que se ha sujetado al traje de brocado de la Virgen de Candelaria. "Es el ancla de Santa Ana, que le ha prestado a su amiga", señala.

"No queríamos hacerla demasiado ostentosa, ya que va como peregrina", dice Jaime y añade que todas las joyas serán de plata. Entre ellas, las medallas de diferentes organizaciones: la medalla del Cabildo de Tenerife "la más alta, porque es la más importante", la medalla de Santa Cruz de Tenerife, que también lleva el Niño, y la medalla del alcalde de Candelaria, que lleva en el cinturón.

Se presta atención a cada detalle, teniendo en cuenta el simbolismo de cada acto. Por lo tanto, ya han preparado un atuendo especial para la visita a la prisión de Tenerife II. "Llevará el manto del luto, que es más corto, y con un rosario de penitencia, fabricado por Rosarios Artesanos de Cádiz", cuenta Jaime.

"Aunque la Virgen es gloriosa, esta vez va a un lugar de dolor y no muestra signos de poder, sino signos de amor que todo lo perdona, amor a su hijo", concluye el vestidor.