El dueño de un casino en Tenerife pierde de nuevo un juicio por amenazas a un exempleado.

El dueño de un casino en Tenerife pierde de nuevo un juicio por amenazas a un exempleado.

Recurso: El Día

El dueño del casino, Miguel Cabrera Pérez-Camacho, perdió una apelación contra una multa de 720 euros por amenazar a un exempleado, a quien amenazó con "romper".

Miguel Cabrera Pérez-Camacho ha perdido de nuevo en los tribunales. La Audiencia de Santa Cruz de Tenerife ha confirmado la sentencia del juzgado de primera instancia que declaraba al abogado y dueño de casinos culpable de un delito leve de amenazas a un exempleado. Le amenazó con "reventarlo". Pérez-Camacho recurrió la sentencia, pero su recurso fue desestimado.

El juzgado de primera instancia impuso al presidente del casino una multa de 720 euros (dos meses a razón de 12 euros diarios) por amenazar a un antiguo empleado. Este trabajaba en un bar cerca de la oficina de Pérez-Camacho. La Fiscalía solicitó esa multa, mientras que el perjudicado pedía una mayor, de 2700 euros (tres meses a 30 euros diarios).

El incidente ocurrió el 25 de julio de 2024 en el bar Derby. Tanto el perjudicado como la hija de Pérez-Camacho solían ir allí a desayunar. Esa mañana, Pérez-Camacho acudió al bar tras una llamada de su hija y se abalanzó sobre el exempleado con amenazas. Después se marchó con su hija y el marido de esta.

La primera sentencia se dictó el 21 de octubre de 2024. Pérez-Camacho presentó un recurso de apelación, pero el juzgado lo desestimó y mantuvo la sentencia original.

En el juicio, el abogado reconoció haber amenazado con "reventar" al exempleado, pero dijo que se refería a "reventarlo como abogado", para que no molestara a su hija. El perjudicado insistió en que se trataba de amenazas reales. La defensa solicitó la absolución de Pérez-Camacho, alegando que actuó así por la llamada de su hija.

El juez determinó que las palabras "reventar" constituyen una amenaza, incluso si se refieren al ámbito profesional. Además, el camarero confirmó que los hechos ocurrieron tal como se habían relatado.

El tribunal tampoco creyó que Pérez-Camacho se enfadara tanto por la llamada de su hija. En la sentencia se señala que la hija ya es adulta y está casada, y que en el bar había mucha gente y estaba acompañada por su marido, por lo que no corría ningún peligro.

El presidente de la sala, Félix Mota Bello, escribió que se desestimaba la apelación porque el delito estaba correctamente calificado y la pena impuesta era justa.