La Virgen de la Encarnación volverá a navegar por el mar en Adeje: celebración que tiene lugar cada cinco años.

La Virgen de la Encarnación volverá a navegar por el mar en Adeje: celebración que tiene lugar cada cinco años.

Recurso: Diario de Avisos

En Adeje, España, se celebrará una procesión marítima con la imagen de la Virgen de la Encarnación desde Puerto Colón hasta la playa de La Enramada, acompañada de un espectáculo de luces, en honor a la patrona de la ciudad, cuyos milagros están descritos en el "Libro de los milagros" del siglo XVI.

Este sábado, la Virgen de la Encarnación volverá a navegar por el mar desde Puerto Colón hasta la playa de La Enramada. Este es el evento principal de las celebraciones en honor a la Virgen, que tienen lugar cada cinco años en Adeje. Así es como los lugareños honran a su patrona.

La imagen de la Virgen se colocará en un barco, y junto a él, decenas de embarcaciones navegarán en la procesión marítima hasta la playa de La Enramada. Allí, a todos les espera un impresionante espectáculo de luces con música y drones.

En 2020, el Vaticano reconoció oficialmente a la Virgen de la Encarnación como patrona de Adeje. Esto fue solicitado por la iglesia local, la comunidad y el ayuntamiento. Este reconocimiento confirmó una antigua creencia sobre la que ya se escribía en el siglo XVI.

Según las leyendas registradas en el "Libro de los Milagros", que se conserva cuidadosamente en la iglesia de Santa Úrsula en Adeje, la Virgen comenzó a ser venerada por primera vez en la costa de La Enramada. Allí, en 1558, se construyó una pequeña capilla. Los lugareños acudían allí para rezar por la lluvia durante la sequía y por protección contra las enfermedades.

En 1586, tras un ataque de piratas, la imagen de la Virgen fue trasladada a la iglesia, donde se encuentra hasta el día de hoy.

Con el tiempo, la veneración de la Virgen se asoció con la familia Ponte, que poseía estas tierras y apoyaba esta tradición.

La historia de los milagros relacionados con la Virgen se remonta a tiempos antiguos. En 1745, la marquesa Magdalena Luisa de Llarena y Viñas pidió al obispo que recopilara información sobre los milagros atribuidos a la Virgen.

Así surgió el "Libro de los Milagros de la Virgen de la Encarnación", que recopila más de veinte historias registradas entre 1746 y 1752.

Estas historias tienen algo en común: el color del rostro de la Virgen cambiaba y se volvía rojo en momentos importantes, el aceite de la lámpara frente a su imagen tenía poder curativo y ayudaba a los enfermos, y la Virgen protegía de diversas calamidades, como la sequía, las epidemias y las plagas de langostas.

En el "Libro de los Milagros" se menciona una plaga de langostas en 1694, cuando los campos del sur fueron completamente destruidos.

Los lugareños prometieron celebrar anualmente el día de la Virgen, y después de esto, la langosta desapareció.

En 1737, cuando se olvidaron de la promesa, la langosta apareció de nuevo, pero la gente renovó la promesa y la calamidad pasó. Otras historias cuentan casos de curación.

En presencia del notario Antonio Josefa de Acosta Montesdeoca, la residente de Adeje, Catalina Álvarez y Méndez, aseguró que "el niño se curó de paperas después de tocar un trozo de ropa de la Virgen".

El libro también menciona casos en los que las personas "recuperaban la vista, comenzaban a caminar o se deshacían de la fiebre después de ser ungidas con aceite de la lámpara".

La historia más interesante registrada en el libro es el caso de un jinete que "cayó de su caballo en La Enramada", pero rezó a la Virgen y quedó ileso.

Según Pascual Luis, de 85 años, registrado en 1746: "El aceite de su lámpara cura milagrosamente todas las enfermedades, y sus milagros son conocidos en toda la isla. Esto es de conocimiento común".

La escultura moderna de la Virgen, creada a finales del siglo XVI, tiene una altura de 126 cm. Se la representa de pie, con un libro abierto en la mano izquierda (símbolo de la palabra de Dios) y una rosa en la derecha (en lugar del lirio tradicional).

Con el tiempo, el guardarropa de la Virgen se fue llenando gracias a las donaciones: vestidos de brocado, telas y camelote, coronas, joyas y otros adornos. Su vestimenta es un símbolo de una tradición continua que se transmite de generación en generación.