En Tenerife han comenzado a desalojar a los ocupantes ilegales del hotel Callao Sport.

En Tenerife han comenzado a desalojar a los ocupantes ilegales del hotel Callao Sport.

Recurso: Diario de Avisos

En Tenerife, un juzgado ha iniciado el desalojo de los ocupantes ilegales del hotel Callao Sport, lo que ha provocado la difusión de folletos anónimos que advierten sobre posibles nuevas ocupaciones de viviendas.

El caso de la ocupación del hotel Callao Sport en Callao Salvaje finalmente ha avanzado. El Ayuntamiento de Adeje ha confirmado que el juzgado ha comenzado a emitir órdenes de desalojo para quienes residen ilegalmente en el hotel junto al mar.

Algunos residentes ya han sido notificados, lo que marca una nueva etapa en esta larga historia.

Aunque aún no hay un plan exacto sobre cuándo se desalojará a todos, ya se están viendo los primeros resultados: algunas personas han comenzado a abandonar por su cuenta las habitaciones y las áreas comunes del hotel.

Se dice que esto ha provocado la distribución de folletos anónimos. Se desconoce quién los escribió y de dónde provienen. Los residentes locales creen que podría estar relacionado con el deseo de prevenir nuevas ocupaciones o con intereses comerciales de alguien, ya que la situación en la zona de Adeje es tensa.

Los folletos se dirigen a cientos de propietarios de apartamentos cercanos al hotel y los instan a proteger mejor sus viviendas, ya que existe el riesgo de nuevas ocupaciones.

Según hemos podido saber, estos mensajes se han enviado en varios idiomas y se han depositado en los buzones para que lleguen al mayor número de personas posible.

En ellos se advierte que "los ocupantes ilegales del hotel Callao Sport están siendo desalojados" y que se les ha visto "cerca de los edificios vecinos buscando apartamentos vacíos para ocuparlos".

El folleto aconseja "demostrar que hay alguien viviendo en el apartamento": por ejemplo, "encender las luces o abrir las ventanas, y visitarlo regularmente".

Este hotel, del que han informado muchos periódicos, tenía 92 habitaciones y estaba destinado a turistas deportistas. Cerró en octubre de 2020 debido a la crisis provocada por la pandemia.

Después de varios intentos fallidos de reapertura y una venta frustrada, el hotel fue ocupado por decenas de personas, llegando a superar las 200. El propietario, la empresa Domasa S.A., declaró que el hotel está "completamente destrozado" y que algunas personas están ganando dinero vendiendo habitaciones en su interior.

Además, la empresa seguía pagando la electricidad e informó de que los ocupantes se habían conectado ilegalmente al suministro de agua. "Intentaron chantajearnos: exigían una gran suma de dinero", declaró la administradora.

La administradora del hotel calificó la situación de "terrible" y se quejó de que la justicia no había actuado durante años. Ahora, con el inicio de los desalojos, se abre una nueva página en esta historia.