Laurindo, el testimonio vivo de la clase trabajadora y la tradición en el norte de Tenerife

Laurindo, el testimonio vivo de la clase trabajadora y la tradición en el norte de Tenerife

Recurso: Diario de Avisos

La biografía de Jerónimo González Rodríguez, «Laurindo», ilustra la evolución de la clase trabajadora en el norte de Tenerife a través de una vida marcada por el esfuerzo en la construcción, la emigración y una destacada trayectoria en el dominó tradicional.

La trayectoria vital de Jerónimo González Rodríguez, conocido popularmente como Laurindo, constituye un testimonio sociológico de primer orden sobre la evolución de la clase trabajadora en el norte de Tenerife durante el último siglo. Tal y como recoge una reciente crónica local, la biografía de este vecino de Garachico, nacido en 1937, permite trazar una línea directa entre la precariedad de la posguerra española y el actual modelo de envejecimiento activo en las Islas Canarias.

La vida de González Rodríguez es, ante todo, una crónica del esfuerzo físico. Formado en el oficio de la construcción —una labor que desempeñó hasta los 79 años y que le llevó a emigrar temporalmente a Alemania—, su biografía refleja la transición de una generación que accedió a la alfabetización básica de manera autodidacta o mediante programas de instrucción para adultos, lejos de la escolarización reglada. Su legado material se materializa en diversas infraestructuras residenciales de la comarca, levantadas bajo un modelo de autoconstrucción que fue la norma en las décadas de desarrollo insular.

Más allá de su faceta profesional, el caso de Laurindo destaca por su integración en la vida comunitaria a través de la práctica del dominó. Con una trayectoria competitiva que abarca más de siete décadas y una vitrina que atesora medio centenar de galardones, González Rodríguez representa la pervivencia de los juegos de mesa tradicionales como herramientas de cohesión social y agilidad cognitiva. Su participación en diversos clubes insulares, desde el Centro Icodense hasta el actual C.D. Caranilla de Los Silos, subraya la importancia de estas asociaciones en la vertebración del ocio en las zonas rurales.

La rutina de este octogenario —quien mantiene una actividad física diaria que incluye baños en el muelle de Garachico y el cuidado de una explotación agrícola familiar— desafía los estereotipos sobre la dependencia en la tercera edad. Esta vitalidad se complementa con una estricta disciplina personal, marcada por la lealtad a sus raíces y el mantenimiento de la memoria familiar, evidenciada en sus visitas periódicas al camposanto y en la preservación de un entorno doméstico que funciona como archivo de su propia historia.

En un contexto donde la digitalización del ocio ha desplazado a las prácticas tradicionales, la figura de Laurindo se erige como un referente de la cultura popular canaria. Su insistencia en el juego limpio y la camaradería, valores que traslada tanto a su vida privada como a la competición federada, ofrece una lección sobre la importancia de los vínculos intergeneracionales y la persistencia de las tradiciones locales frente a la homogeneización de los hábitos contemporáneos.