Alarma en Tacoronte por la expansión de las termitas subterráneas en viviendas privadas

Alarma en Tacoronte por la expansión de las termitas subterráneas en viviendas privadas

Recurso: Diario de Avisos

La detección de termitas subterráneas en una vivienda de Tacoronte ha intensificado la preocupación vecinal y las críticas hacia la gestión de la plaga de Reticulitermes flavipes en Tenerife.

La expansión de la Reticulitermes flavipes en Tenerife ha alcanzado un punto crítico tras confirmarse la presencia de termitas subterráneas en una vivienda particular del barrio de La Caridad, en Tacoronte. Tal y como recoge Diario de Avisos, este nuevo foco ha encendido las alarmas entre los residentes, quienes ven cómo la plaga, que afecta a diversos municipios de la isla desde hace más de una década, vulnera la seguridad de sus propiedades privadas.

El hallazgo fue notificado por el presidente de la Asociación de Afectados por las Termitas Subterráneas, quien detectó la actividad de los insectos en las vigas de madera de su propio domicilio. La intervención de Tragsatec, empresa responsable de las labores de contención, se tradujo en la instalación de cebos químicos adicionales en la estructura afectada. Este incidente pone de relieve la complejidad de una plaga que, pese a los esfuerzos técnicos, sigue mostrando una capacidad de propagación preocupante.

La gestión de esta crisis se centra actualmente en una parcela colindante, utilizada históricamente como vertedero de restos vegetales, donde se está construyendo una solera de hormigón de 300 metros cuadrados. Esta infraestructura, cuya ejecución ha sido declarada de urgencia, tiene como objetivo albergar una planta de biotriturado y tratamiento con biocidas para neutralizar el material vegetal acumulado, una medida que busca mitigar tanto el riesgo de incendio como la proliferación de termitas.

Sin embargo, la estrategia de las autoridades y de la empresa pública es objeto de una creciente controversia. Mientras que desde Tragsatec se defiende la eficacia de los 2.200 cebos instalados en la zona y se justifica el ritmo de las obras por los tiempos técnicos de fraguado del hormigón, la asociación de vecinos cuestiona la efectividad de los métodos empleados. Los representantes vecinales denuncian una gestión insuficiente, señalando que la acumulación de 7.000 metros cúbicos de madera en un vertedero sin registro oficial ha actuado como un foco de dispersión incontrolado desde 2016.

La tensión entre las partes es palpable. La asociación no descarta emprender acciones legales para exigir responsabilidades patrimoniales y medioambientales, argumentando que la barrera química actual es ineficaz. Por su parte, los responsables técnicos insisten en que la erradicación de la Reticulitermes flavipes es un proceso a largo plazo, estimando un periodo de entre seis y nueve meses para observar una reducción significativa de la población de insectos. La situación en Tacoronte refleja la dificultad de gestionar plagas urbanas de carácter subterráneo, donde la falta de una solución inmediata choca con la urgencia de los propietarios por proteger su patrimonio frente a una amenaza que, lejos de remitir, continúa ganando terreno.