Celso Albelo cuestiona la sostenibilidad de las profesiones de alta exigencia y el coste humano de la productividad

Celso Albelo cuestiona la sostenibilidad de las profesiones de alta exigencia y el coste humano de la productividad

Recurso: Diario de Avisos

El tenor Celso Albelo reflexiona sobre el desgaste emocional en profesiones de alta exigencia, abogando por una reestructuración estructural del trabajo que priorice la sostenibilidad personal frente a la mera productividad.

La conciliación entre la excelencia profesional y la esfera privada ha dejado de ser un asunto estrictamente doméstico para convertirse en un objeto de estudio sociológico, tal y como recoge el tenor tinerfeño Celso Albelo en una reciente reflexión sobre su trayectoria. El artista, que ha desarrollado su carrera durante más de dos décadas en los principales escenarios operísticos internacionales, plantea una revisión crítica sobre la sostenibilidad de las profesiones de alta exigencia, un fenómeno que trasciende el ámbito artístico para alcanzar a sectores tan diversos como la sanidad, la hostelería o el transporte.

El punto de inflexión en la perspectiva del cantante ocurrió en su residencia en Roma, a raíz de un episodio familiar en el que sus hijos cuestionaron la necesidad de sus constantes desplazamientos laborales. Este suceso, lejos de ser una anécdota aislada, sirve al intérprete para articular una tesis sobre la "segunda función": el desgaste psicológico y emocional que acompaña al desempeño de cualquier labor profesional y que, a menudo, permanece invisible tras la eficacia del resultado final.

Desde una perspectiva analítica, el planteamiento de Albelo pone sobre la mesa la insuficiencia de las actuales políticas de gestión del estrés. El artista sostiene que la solución no reside únicamente en la capacidad de resiliencia individual —a menudo fomentada por manuales de autoayuda o programas corporativos estandarizados—, sino en una reestructuración profunda de la organización del trabajo. La distinción entre lo que el trabajador puede gestionar por sí mismo y lo que constituye una deficiencia estructural en la planificación laboral es, a su juicio, la clave para evitar el agotamiento crónico.

Este debate se enmarca en una tendencia creciente en el mercado laboral europeo, donde la salud mental y el equilibrio entre vida personal y profesional han pasado a ocupar un lugar central en la agenda de recursos humanos. La experiencia del tenor, que ha trasladado su inquietud a una labor de análisis sobre cómo sostener el rendimiento sin sacrificar la estabilidad personal, subraya una realidad ineludible: la eficiencia técnica de un profesional —ya sea un médico al finalizar su guardia o un artista en el escenario— no debe ocultar las condiciones necesarias para que dicha actividad sea sostenible a largo plazo. En última instancia, el testimonio de Albelo invita a las organizaciones a reconocer que el éxito operativo no puede ser el único indicador de salud de una profesión, instando a una revisión de los modelos de trabajo que, con demasiada frecuencia, ignoran el coste humano de la productividad.