
Finaliza en Tenerife el rodaje de la comedia 'Mi querida familia rusa'
El rodaje de la comedia Mi querida familia rusa, protagonizada por Miki Nadal, Nerea Rodríguez y Mikel Herzog Jr., ha concluido en Tenerife con vistas a un estreno comercial previsto para 2027.
La industria cinematográfica en Canarias consolida su posición como plató de referencia con la conclusión del rodaje de Mi querida familia rusa, un proyecto que, según ha informado recientemente el sector, ha completado su fase de grabación en la isla de Tenerife. Tras tres semanas de trabajo de campo en enclaves de Adeje y Santa Cruz de Tenerife, el equipo técnico y artístico inicia ahora una extensa etapa de postproducción con el horizonte puesto en un estreno comercial previsto para 2027.
La cinta, que supone un nuevo ejercicio de sátira sobre las fricciones culturales, marca un hito en la trayectoria de varios de sus intérpretes. El largometraje representa el primer papel principal en la gran pantalla para Miki Nadal, quien traslada su experiencia televisiva al cine, compartiendo protagonismo con Nerea Rodríguez y Mikel Herzog Jr., quienes también se estrenan en roles de peso en el formato cinematográfico. El reparto se completa con nombres de amplia trayectoria en la ficción nacional como Cristina Medina, Octavi Pujades, Beatriz Rico, Pablo Puyol, Beatriz Mur, Santiago Urrialde, Malena González y Macarena Gómez.
Bajo la dirección y guion de Jordi Calvet y con la labor de Ona Isart en la dirección de fotografía, la trama articula un conflicto familiar a partir del anuncio de boda entre un pianista y su pareja, una mujer rusa en estado de gestación. El relato explora la colisión de dos núcleos familiares marcados por el recelo y los estereotipos, un esquema narrativo que busca transformar la tensión social en un vehículo para la reflexión sobre los puntos de encuentro entre individuos.
Este tipo de producciones subrayan la relevancia de las islas como escenario estratégico para el cine español, beneficiándose de un ecosistema de rodajes que ha crecido exponencialmente en la última década gracias a los incentivos fiscales y la diversidad de localizaciones. La apuesta por este género de comedia, que combina rostros populares de la pequeña pantalla con una narrativa de choque cultural, se perfila como una estrategia habitual para conectar con el gran público, un fenómeno que en España ha demostrado ser un motor fundamental para la sostenibilidad de la exhibición en salas.