La bodega tinerfeña Viñátigo lidera la digitalización y sostenibilidad del sector vitivinícola mediante inteligencia artificial

La bodega tinerfeña Viñátigo lidera la digitalización y sostenibilidad del sector vitivinícola mediante inteligencia artificial

Recurso: El Día

La bodega tinerfeña Viñátigo lidera la digitalización del sector vitivinícola en España mediante el uso de inteligencia artificial y análisis de datos para optimizar la agricultura regenerativa y garantizar la sostenibilidad ambiental.

La digitalización del sector primario en España ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad operativa en el ámbito vitivinícola. Tal y como recoge una reciente información sobre la bodega tinerfeña Viñátigo, la integración de algoritmos avanzados y sistemas de monitorización en tiempo real está permitiendo una gestión de los cultivos que trasciende los métodos tradicionales, situando a la inteligencia artificial como un eje vertebrador de la agricultura regenerativa.

El proyecto, liderado por Juan Jesús Méndez Siverio en La Guancha, ejemplifica cómo la acumulación de datos históricos —en este caso, dos décadas de registros de sensores— constituye el activo más valioso para cualquier implementación tecnológica. La capacidad de procesar este volumen masivo de información permite a la bodega no solo optimizar los recursos hídricos y reducir la dependencia de insumos químicos, sino también anticiparse a patologías fúngicas como el oidio o el mildio. Esta capacidad predictiva, que se apoya en la interconexión de datos meteorológicos y parámetros edafológicos, facilita una toma de decisiones basada en la precisión técnica, minimizando el impacto ambiental y garantizando la sostenibilidad de la explotación.

Desde una perspectiva técnica, la operativa diaria en los viñedos ha sido sustituida por interfaces digitales que centralizan variables críticas: desde la radiación solar y la fotosíntesis hasta la humedad del suelo y la velocidad del viento. La implementación de una API propia que vincula las predicciones meteorológicas externas con el cuaderno de campo digital permite a los enólogos, como Jorge Méndez, determinar con exactitud las ventanas temporales óptimas para las labores de campo. Este nivel de detalle no solo mejora la eficiencia operativa, sino que permite una planificación estratégica de la vendimia y de la gestión comercial basada en proyecciones de producción altamente fiables.

Más allá de la eficiencia productiva, el modelo de Viñátigo plantea un debate necesario sobre la huella ecológica de la tecnología. Ante el elevado consumo energético que requiere el procesamiento de datos, la bodega ha optado por un sistema de compensación mediante cubiertas vegetales que actúan como sumideros de carbono, complementado con el uso exclusivo de energía solar y sistemas de depuración de aguas. Este enfoque integral demuestra que la adopción de herramientas digitales no solo es compatible con la preservación de la biodiversidad, sino que se perfila como una vía indispensable para la transición hacia modelos agrícolas más respetuosos con el entorno, alineando la tradición vitivinícola con las exigencias de sostenibilidad del siglo XXI.