El bloqueo de los parques eólicos El Pilón en Tenerife pone en jaque la transición energética en el sureste insular

El bloqueo de los parques eólicos El Pilón en Tenerife pone en jaque la transición energética en el sureste insular

Recurso: El Día

La promotora DISA Energía Renovable mantiene en suspenso la construcción de los parques eólicos El Pilón I y II en Tenerife debido a dificultades técnicas en sus líneas de evacuación y al fuerte rechazo social y administrativo por su impacto territorial.

La transición energética en Canarias vuelve a chocar con la realidad territorial del sureste de Tenerife. Según ha trascendido recientemente, la promotora DISA Energía Renovable SLU mantiene en suspenso la ejecución de los parques eólicos El Pilón I y II, en Fasnia y Güímar, a la espera de definir la viabilidad técnica de sus líneas de evacuación eléctrica. Este escollo, centrado en la compleja conexión hasta la subestación del Polígono Industrial Valle de Güímar, ha dejado en un limbo administrativo un proyecto que suma una inversión de 22,3 millones de euros y una capacidad instalada de 23,5 megavatios.

El conflicto subyacente no es meramente técnico, sino que refleja la tensión entre los objetivos de soberanía energética insular y la preservación del paisaje y la calidad de vida local. Mientras la empresa defiende que sus instalaciones —cuatro aerogeneradores en Fasnia y dos en Güímar— se ubican en suelos aptos y cumplen con la normativa vigente, el proyecto ha suscitado un rechazo frontal tanto en el ámbito municipal como social. El Cabildo de Tenerife ya mostró su disconformidad el pasado año, respaldado por informes técnicos que cuestionaban la implantación de los aerogeneradores y el trazado de las infraestructuras de transporte de energía.

La complejidad del trazado, que debe salvar barrancos como el de Herques y atravesar una orografía accidentada, ha obligado a la promotora a replantear su estrategia. Actualmente, la compañía asegura estar priorizando el soterramiento de las líneas para reducir el impacto visual y ambiental, una medida que busca desbloquear la situación sin renunciar a una infraestructura que, según sus argumentos, se asienta sobre áreas estratégicas para el aprovechamiento del recurso eólico. No obstante, la falta de respuesta a las alegaciones presentadas por particulares, asociaciones y los propios ayuntamientos afectados mantiene la incertidumbre sobre el futuro de las 181 parcelas implicadas.

La Plataforma Ecomarca, principal voz crítica en la zona, ha puesto el foco en la proximidad de los aerogeneradores a los núcleos residenciales, situados en algunos casos a una distancia que consideran insuficiente para garantizar la protección del entorno. Este colectivo, que insiste en su apoyo a las renovables siempre que se garantice la participación ciudadana y el respeto al territorio, sigue esperando una contestación formal a sus objeciones. Por su parte, la empresa insiste en que el proyecto es vital para los objetivos energéticos regionales, subrayando que el emplazamiento de El Pilón I se encuentra en suelo específicamente categorizado para este uso, mientras que El Pilón II se proyecta sobre terrenos rústicos en desuso.

El desenlace de este proyecto es un caso de estudio sobre las dificultades de implementar grandes infraestructuras renovables en un territorio fragmentado y con alta densidad de protección patrimonial. La pelota está ahora en el tejado de la promotora, que debe conciliar sus planes de inversión con las exigencias de un entorno que, lejos de aceptar la imposición de los parques, reclama un diálogo que hasta la fecha ha sido inexistente.