
Las balsas de Tenerife alcanzan el 43% de ocupación con disparidad entre el norte y el sur
Las balsas de Tenerife alcanzan una ocupación global del 43%, superando los niveles del año pasado pese a la disparidad operativa que mantiene al sur de la isla con menores reservas.
La gestión hídrica en Tenerife afronta un escenario de contrastes al inicio de este mes de septiembre, marcado por una recuperación generalizada de los recursos almacenados frente al ejercicio anterior, pero con una brecha operativa significativa entre las distintas vertientes de la isla. Según los datos facilitados por el Cabildo de Tenerife, el sistema insular de balsas cuenta con 2.168.444 metros cúbicos de agua, lo que sitúa el índice de ocupación global en el 43% de su capacidad total.
Este balance arroja un saldo positivo en la comparativa interanual, con un superávit de 420.089 metros cúbicos respecto al mismo periodo del año pasado, lo que se traduce en un crecimiento del 4,2%. No obstante, este promedio oculta una disparidad geográfica notable: mientras que el norte de la isla mantiene sus depósitos al 49,3% (1.693.931 metros cúbicos), el sur se sitúa en un 29,6% (474.513 metros cúbicos).
El consejero de Sector Primario, Valentín González, ha atribuido este desequilibrio en el sur a una coyuntura multifactorial. Por un lado, la presión estacional sobre la demanda durante el periodo estival ha tensionado las reservas de agua regenerada. Por otro, la operatividad del sistema se ha visto condicionada por la inactividad técnica de la balsa de Valle San Lorenzo. Esta infraestructura ha permanecido fuera de servicio para acometer labores de reimpermeabilización de su geomembrana, una intervención necesaria para garantizar la estanqueidad y eficiencia de la instalación.
La previsión de la administración insular es que, una vez concluidas las obras, la balsa de Valle San Lorenzo recupere su plena funcionalidad a lo largo de septiembre. Se espera que esta reactivación permita una mejora gradual en los niveles de almacenamiento de la zona meridional, equilibrando progresivamente la distribución de los recursos hídricos.
Este escenario pone de relieve la dependencia de las infraestructuras de almacenamiento frente a la variabilidad climática y la necesidad de una gestión técnica precisa en un territorio donde el agua regenerada se ha consolidado como un pilar fundamental para el sector primario. A pesar de los retos logísticos en el sur, el balance global del Cabildo confirma que la capacidad de respuesta del sistema insular ante la escasez ha mejorado en términos cuantitativos respecto a los registros de 2025.