
La EDAR de Punta Brava acumula diez meses de retraso y opera bajo mínimos en Tenerife
La depuradora de Punta Brava en Tenerife mantiene su sistema terciario en una fase de pruebas prolongada y con un rendimiento muy inferior al proyectado, lo que agrava la crisis de vertidos y la escasez de agua para el sector agrícola.
La gestión de los recursos hídricos en el norte de Tenerife atraviesa un momento de incertidumbre técnica y política. Tal y como recoge la documentación oficial remitida por el área de Sector Primario del Cabildo insular, el sistema de tratamiento terciario de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) del Valle de La Orotava, ubicada en Punta Brava, mantiene su operatividad en una fase de pruebas que se prolonga desde hace diez meses. Esta situación contraviene las expectativas generadas por la corporación insular, que presentó la infraestructura como una medida de choque frente a la crisis de vertidos y la escasez de agua para el campo.
El análisis de los datos aportados por la administración revela una brecha significativa entre las proyecciones iniciales y el rendimiento real. Mientras que el proyecto se diseñó con el objetivo de suministrar un caudal diario de 5.500 metros cúbicos, el volumen total bombeado hacia la balsa de La Cruz Santa desde el inicio de las pruebas asciende únicamente a 93.008 metros cúbicos. Esta cifra, insuficiente para las necesidades del sector primario, se suma a la persistencia de los vertidos al mar, un problema que ha condicionado la actividad turística y el estado de Playa Jardín en el Puerto de la Cruz.
La cronología de la obra, iniciada en agosto de 2024, ha estado marcada por una sucesión de prórrogas que han desplazado el horizonte de finalización desde el plazo original de ocho meses hasta marzo de 2026. Fuentes oficiales atribuyen estos retrasos a dificultades logísticas en el suministro de componentes eléctricos, específicamente celdas de media tensión. No obstante, la oposición política, encabezada por la secretaria general del PSOE de Tenerife, Tamara Raya, ha cuestionado la gestión de estas expectativas, señalando que la falta de operatividad efectiva del sistema impacta directamente en la economía local y en la calidad ambiental del litoral.
Este escenario se enmarca en una problemática estructural más profunda. La EDAR de Punta Brava, una instalación que data de la década de los noventa, ya fue señalada en 2022 por el Consejo Insular de Aguas como una infraestructura al límite de su vida útil y en situación de incumplimiento respecto a la Directiva Europea 91/271. La dependencia de esta planta para el saneamiento de los municipios de Puerto de la Cruz, La Orotava y Los Realejos subraya la urgencia de la transición hacia el nuevo sistema de depuración, cuya ejecución sigue pendiente de completarse en sus dos fases previstas.
En la actualidad, la administración insular se enfrenta a la exigencia de clarificar el calendario definitivo de puesta en marcha y los motivos técnicos que impiden que el terciario alcance el rendimiento comprometido. La resolución de las incidencias técnicas pendientes se ha convertido, por tanto, en el principal obstáculo para mitigar una crisis que combina la necesidad de agua para la agricultura con la imperativa recuperación de los estándares ambientales en la costa portuense.