Héroe en Puerto de la Cruz: camarero salva a turistas de ola mortal.

Héroe en Puerto de la Cruz: camarero salva a turistas de ola mortal.

Recurso: El Día

Un camarero tinerfeño rescató a tres turistas arrastrados por una ola en un muelle, en una jornada trágica que dejó varias víctimas mortales en las costas de la isla y evidenció la imprudencia turística.

"Me lancé al mar sin pensarlo. Vi cómo caían unas ocho personas que estaban en el espigón del muelle". Así lo cuenta Pedro López, un joven tinerfeño que trabaja de camarero en el bar La Fragata, en Puerto de la Cruz. El sábado 8 de noviembre se convirtió en el héroe de una jornada trágica que será difícil de olvidar en las costas de Tenerife.

Desde el gran ventanal de La Fragata, que da al espigón del muelle, Pedro vio lo ocurrido. "Una primera ola chocó contra el muro y una segunda se los llevó", relata mientras atiende a los clientes al día siguiente de la tragedia. En ese instante, salió corriendo. Sintió un impulso muy fuerte. "Yo soy así; no sé los demás, pero yo soy así", explica, sin poder describir qué le llevó a salvar a tres de los turistas que cayeron al mar por el golpe de la ola.

Pedro no solo es camarero, también es pescador profesional y conoce muy bien el mar. Además, tiene un curso avanzado de primeros auxilios, lo que le facilitó mucho el rescate. Otra persona se lanzó al agua para ayudarle, pero casi se ahoga y no pudo hacer nada.

El sábado 8 de noviembre fue un día trágico en Tenerife, con la muerte de tres personas en sus costas. En el incidente del muelle de Puerto de la Cruz, donde Pedro fue clave para evitar más víctimas, falleció una turista holandesa de 79 años. Había llegado esa mañana en un crucero a Santa Cruz. Los otros dos accidentes mortales ocurrieron en La Guancha, en el charco de El Viento, donde un hombre de 43 años de La Orotava cayó al mar; y en Granadilla de Abona, en la playa de El Cabezo (El Médano), donde encontraron el cuerpo de un pescador flotando.

Ese sábado, un total de 15 personas resultaron heridas. En Puerto de la Cruz, tres de los nueve afectados sufrieron lesiones graves. Además, en Taganana, seis turistas franceses fueron arrastrados por una ola en la playa del Roque de las Bodegas. En este caso, los turistas ignoraron las señales que prohibían el paso. La prealerta por temporal costero se había activado el viernes 7 de noviembre y se esperaba que durara hasta el lunes 10 en la costa norte de Tenerife.

Lo ocurrido el sábado 8 de noviembre es, lamentablemente, algo habitual en días de temporal en la costa de Puerto de la Cruz. Los camareros de La Fragata están cansados de ver las imprudencias de los turistas. Antonia, compañera de Pedro, que lleva toda la vida trabajando en el bar, califica lo de ese día como "terrorífico". Para ella, lo peor es que "esa gente estaba paseando por el espigón". Añade que "la mayoría de veces que pasa algo así, son extranjeros. La gente de aquí no se acerca si el mar está así. Al mar hay que tenerle un respeto", concluye.

"Lo que tienen que hacer es avisar a los turistas en los hoteles sobre el estado del mar", opina Pedro. Un cliente, que también presenció el accidente y prefiere no dar su nombre, sugiere colocar "pictogramas o señales que alerten del peligro en la bahía, como las que hay para la velocidad en las carreteras". En la barra, todos recuerdan otro suceso similar ocurrido a finales de los noventa, hace casi treinta años, en el mismo lugar y también con turistas implicados.

Este tipo de incidentes revela una realidad preocupante: siete de cada diez personas que mueren en las costas de Canarias son extranjeros. Así lo afirma Sebastián Quintana, presidente de la asociación 'Canarias 1.500 kilómetros de costa'. "Los turistas vienen aquí en modo avión, relajados y sin información", comenta, refiriéndose, por ejemplo, a que muchos desconocen las alertas por temporal costero, como la que había en el norte de Tenerife.

Para Quintana, el problema principal es que "los avisos no llegan a los turistas. Irónicamente, son los que más se ahogan en Canarias". A este grupo lo llama "imprudente inconsciente": "Es el turista, normalmente europeo, que no sabe cómo funciona el mar, que va por series de olas", explica. Las olas más grandes vienen en grupos de seis o siete, rompen con fuerza y luego hay unos minutos de calma. "Es en esos momentos de calma cuando el turista se acerca para ver el mar y hacerse fotos, y de repente, la siguiente serie de olas llega con fuerza", cuenta.

Luego está el "imprudente consciente", añade el presidente de la asociación. Esta persona cree que "controla el mar porque lo conoce, se ha criado en la costa y tiene un cierto síndrome de inmortalidad". Quintana apunta que "el pescador hallado muerto en El Médano podría encajar en este segundo perfil". Según el experto, la prudencia y la información "son el mejor flotador" para evitar tragedias en las costas de Canarias.