
La visita del papa a Tenerife el 12 de junio plantea un desafío logístico y de movilidad sin precedentes
La visita del papa a Tenerife el próximo 12 de junio plantea un complejo dispositivo de movilidad que incluye restricciones en la TF-5 y la recomendación de teletrabajo y enseñanza telemática para minimizar el impacto en la isla.
La logística que rodeará la próxima visita del papa a Tenerife, programada para el 12 de junio, plantea un desafío de movilidad sin precedentes para la isla, según ha trascendido tras la reunión técnica celebrada este lunes en la que participaron representantes gubernamentales y cuerpos de seguridad. Tal y como recogen las informaciones difundidas tras el encuentro, la administración central ha instado a las autoridades educativas y públicas a considerar la modalidad telemática para esa jornada, una recomendación que, aunque no es vinculante, cuenta con el respaldo unánime de los responsables del operativo de seguridad ante la magnitud del evento.
El plan de movilidad, cuyos detalles definitivos se esperan para finales de mes, contempla restricciones puntuales en la autopista del Norte (TF-5) durante las franjas horarias de llegada y salida del pontífice, previstas para las primeras horas de la mañana y después de las 14:00 horas, respectivamente. Para mitigar el impacto en el tráfico, se habilitará un carril exclusivo destinado a servicios de emergencia y transporte público, una medida crítica dada la proximidad de los dos principales centros hospitalarios de la isla a esta vía de alta capacidad. Asimismo, las autoridades han diseñado un protocolo de contingencia ante la inestabilidad meteorológica característica de junio en el aeropuerto de Los Rodeos; si la neblina obligara a desviar el vuelo al aeropuerto Reina Sofía, en el sur de la isla, se activaría un dispositivo especial de transporte terrestre hacia la capital.
La agenda, aún pendiente de confirmación oficial por parte de la Santa Sede, sugiere una intensa actividad que incluiría visitas a centros de acogida de migrantes y encuentros con representantes del tercer sector, seguidos de un recorrido por el centro urbano de Santa Cruz que culminaría con una eucaristía de noventa minutos en el puerto. Este itinerario, que atraviesa puntos neurálgicos como la plaza de España y la avenida marítima, requiere una coordinación exhaustiva que se verá reforzada cuando la comisión vaticana visite la isla para supervisar el terreno.
Desde la Diócesis de Tenerife, el vicario general Antonio Pérez Morales ha subrayado la complejidad de la organización, al tiempo que se ha planteado la posibilidad de que el pontífice pernocte en el Obispado Nivariense tras su estancia previa en Gran Canaria. Esta opción permitiría sortear la saturación del espacio aéreo que habitualmente registra el aeropuerto de Los Rodeos los viernes por la mañana. Por su parte, el delegado del Gobierno, Anselmo Pestana, ha apelado a la comprensión ciudadana ante las inevitables alteraciones en la rutina diaria, enmarcando el evento como un acontecimiento de relevancia histórica que trasciende las dimensiones habituales de la gestión de grandes eventos en el archipiélago.