
El Cabildo de Tenerife invertirá 9,6 millones en un plan estratégico para rehabilitar su litoral hasta 2030
El Cabildo de Tenerife destinará 9,6 millones de euros al plan estratégico «Tenerife y el Mar» para rehabilitar y reordenar el litoral de una veintena de municipios entre 2026 y 2030, priorizando la mejora de infraestructuras costeras y la sostenibilidad ambiental.
La reciente hoja de ruta diseñada por el Cabildo de Tenerife para el periodo 2026-2030, denominada «Tenerife y el Mar», marca un punto de inflexión en la gestión de los activos costeros de la isla. Según la información facilitada por la corporación insular, este plan estratégico movilizará un presupuesto global de 9,6 millones de euros, con el objetivo de reordenar y rehabilitar diversos enclaves del litoral. La intervención más emblemática de este programa se localizará en el Puerto de la Cruz, concretamente en el entorno de Punta Brava, una zona que ha ganado protagonismo en la agenda pública debido a las recientes deficiencias en el saneamiento que han afectado a la calidad de las aguas en las inmediaciones de Playa Jardín.
El proyecto de Punta Brava, cuya primera fase ya cuenta con la disponibilidad de los terrenos necesarios, busca armonizar la accesibilidad y el uso público de este frente costero —caracterizado por su orografía volcánica y su fuerte oleaje— con la preservación de sus valores ambientales. Esta actuación se enmarca en una estrategia de mayor calado que pretende repartir la inversión entre una veintena de municipios, combinando los 8,1 millones de euros aportados por el Cabildo con una cofinanciación municipal de aproximadamente 1,4 millones.
La ambición del programa trasciende la mera adecuación estética. La planificación insular contempla una batería de obras que abarcan desde la mejora de paseos marítimos y senderos hasta la optimización de accesos a zonas de baño. Entre las actuaciones previstas destacan la rehabilitación de infraestructuras en San Marcos y El Caletón (Garachico), la intervención en el Paseo de Martiánez (Puerto de la Cruz), la adecuación de los accesos a Las Gaviotas y Valleseco (Santa Cruz), así como la renovación de las pasarelas de madera en El Médano y Los Abrigos (Granadilla). El alcance del plan se extiende además a otros puntos estratégicos de la geografía insular, incluyendo Adeje, Arico, Arona, Guía de Isora y Santiago del Teide.
Desde el área de Turismo, el vicepresidente Lope Afonso ha defendido esta planificación como un instrumento necesario para conciliar el desarrollo económico local con la sostenibilidad del destino. El discurso oficial subraya la importancia de este modelo de gestión para garantizar la conservación de los recursos naturales frente a la presión turística, promoviendo un equilibrio territorial que, a juicio de la institución, resulta indispensable para mantener la competitividad de la isla a largo plazo. Esta estrategia refleja la creciente preocupación de las administraciones canarias por mitigar el impacto de la actividad humana en ecosistemas frágiles, un desafío que se ha vuelto central en la política regional tras los episodios de contaminación que han puesto en entredicho la gestión de las infraestructuras hidráulicas en varios puntos de la costa tinerfeña.