Condenados por secuestro y extorsión con táser en Arona

Condenados por secuestro y extorsión con táser en Arona

Recurso: El Día

Tres personas han sido condenadas a cinco años y medio de prisión en Santa Cruz de Tenerife por secuestrar, agredir y extorsionar a una víctima en Arona en 2019.

Todo empezó con una invitación aparentemente inocente. Un hombre, amigo de la víctima, le propuso ir a ver una propiedad que supuestamente quería vender. Nadie imaginaba que ese viaje escondía un plan violento, preparado de antemano con otras dos personas.

Esto pasó en Arona, Tenerife, en 2019. Ahora, seis años después, tres personas han sido juzgadas en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife por extorsión, secuestro y lesiones.

Pero no iban a una casa, sino a un garaje subterráneo. Lo habían elegido porque era un lugar aislado y oscuro, perfecto para lo que planeaban. Después de recoger a la víctima en su casa, el hombre aparcó el coche en una zona prohibida, pero muy oscura, para que nadie los viera. Allí esperaban escondidos los otros dos implicados, tal como habían acordado.

Cuando la víctima bajó del coche, la trampa se activó. Los dos hombres que esperaban ocultos salieron de repente y empezaron a golpearla con mucha violencia, sobre todo en la cara, la cabeza y el cuerpo. Poco después, el hombre que la había llevado en su coche se unió a la paliza.

Para que no pudiera pedir ayuda, los agresores le taparon la boca con cinta americana mientras seguían pegándole. Durante la agresión, uno de ellos usó una pistola táser, disparando varias veces a la víctima. Las descargas eléctricas la dejaron aturdida y sin poder reaccionar.

La violencia no era solo para asustar. Mientras la golpeaban, los tres le exigían que transfiriera el dinero de su cuenta bancaria a otras cuentas que controlaba uno de los acusados. Su objetivo era claro: conseguir dinero aprovechándose del miedo de la víctima, a quien tenían totalmente dominada. Sin embargo, las transferencias nunca se hicieron.

El ruido que hacían los agresores los puso nerviosos. Temiendo que los descubrieran, decidieron sacar a la víctima de allí para seguir con su plan en otro sitio, más lejos de miradas y oídos indiscretos. Metieron a la víctima, aún amordazada, en el maletero del coche para salir del garaje. Pero el plan se frustró de forma inesperada: otro coche bloqueaba la salida, impidiéndoles avanzar.

Gracias a esto, la Policía pudo interceptar a uno de los agresores con la víctima, que seguía en el maletero. Los otros dos lograron escapar.

Las consecuencias de la agresión fueron graves, tanto físicas como psicológicas. La víctima sufrió fracturas y muchos golpes, lesiones que necesitaron atención médica y tratamiento, con reposo y limitaciones en su vida diaria. El ataque le dejó secuelas permanentes, como cicatrices visibles y estrés postraumático.

Antes del juicio, uno de los acusados pagó una indemnización a la víctima por los daños. Por eso, la víctima decidió no reclamar más por la vía civil.

Aun así, el caso llegó a la Audiencia Provincial. La Fiscalía pedía 12 años y medio de cárcel para dos de los acusados y 11 años y medio para el tercero. Finalmente, las defensas y la Fiscalía llegaron a un acuerdo. Los acusados reconocieron los hechos y fueron condenados a cinco años y medio de prisión. La fiscal aceptó una reducción de pena por el retraso del proceso y no se opuso a que a uno de los acusados se le suspendiera la condena, ya que no tenía antecedentes. Otro ya está en la cárcel y al tercero se le notificará la sentencia.