
Alerta en el tranvía de Tenerife ante la falta de flota y el riesgo de colapso en septiembre
El sistema tranviario de Tenerife afronta el inicio del curso escolar con una reducción de su flota operativa y tensiones laborales que amenazan con saturar el servicio ante el aumento de la demanda.
La movilidad en el área metropolitana de Tenerife se enfrenta a un escenario de alta incertidumbre ante la inminente vuelta a la rutina de septiembre. Tal y como ha trascendido recientemente, el sistema tranviario insular encara el inicio del curso con una merma significativa en su flota operativa, una situación que ha encendido las alarmas entre los representantes de los trabajadores ante el riesgo de una saturación del servicio.
La tensión entre la dirección de Metrotenerife y el comité de empresa pone de manifiesto las dificultades de gestión que arrastra el operador público. Mientras la compañía cifra en ocho el número de unidades inoperativas —desglosadas en tres vehículos fuera de servicio por siniestros, uno por fallo técnico y cuatro sometidos a labores de mantenimiento programado—, los sindicatos elevan esta cifra hasta las nueve unidades. Esta discrepancia en el inventario disponible se suma a la preocupación por la capacidad de respuesta ante una demanda que, tras cerrar 2025 con un máximo histórico de 25 millones de usuarios, exige una fiabilidad técnica que, según la plantilla, se ha visto comprometida.
El impacto operativo ya se ha dejado sentir en la calidad del servicio. La falta de personal en áreas críticas, como la regulación de tráfico, ha provocado episodios de inestabilidad, entre los que destaca la interrupción del servicio nocturno el pasado 16 de agosto. Asimismo, la reducción de la flota en circulación ha obligado a ampliar los intervalos de paso en la Línea 1, duplicando en algunos tramos el tiempo de espera habitual, lo que genera una mayor concentración de usuarios en los andenes.
Ante este panorama, la respuesta de la empresa ha consistido en un plan de refuerzo que incluye la incorporación de diez conductores, cuatro técnicos de mantenimiento y el incremento de la plantilla de reguladores, pasando de 12 a 14 efectivos, con la previsión de sumar un decimoquinto puesto y habilitar a mandos intermedios para cubrir contingencias. No obstante, el comité de empresa considera insuficientes estas medidas y ha solicitado formalmente al Cabildo de Tenerife, como titular único de la entidad, que asuma un papel activo en la resolución de lo que califican como una deficiente planificación estratégica.
Este conflicto subraya el desafío que supone para las infraestructuras de transporte público en Canarias el crecimiento sostenido de la demanda. La capacidad de Metrotenerife para normalizar su operativa durante la primera semana de septiembre será determinante, no solo para evitar el colapso del servicio, sino para garantizar la viabilidad de un modelo de movilidad que se ha convertido en la columna vertebral del transporte en la isla.