Invierten 118.000 euros para rehabilitar la batería militar de La Quinta en Santa Úrsula

Invierten 118.000 euros para rehabilitar la batería militar de La Quinta en Santa Úrsula

Recurso: El Día

El Gobierno de Canarias destinará 118.000 euros a rehabilitar la batería de La Quinta en Santa Úrsula para convertir este histórico enclave militar de la posguerra en un centro de interpretación.

La recuperación del patrimonio militar en Canarias ha dado un paso significativo con la reciente asignación de fondos públicos destinados a la rehabilitación de la batería de La Quinta, en el municipio tinerfeño de Santa Úrsula. Según informa la prensa local, el Gobierno autonómico ha consignado una partida de 118.000 euros para intervenir en este enclave, una infraestructura que, a pesar de su relevancia histórica, ha permanecido durante décadas sumida en el desconocimiento de la ciudadanía y el deterioro físico.

El proyecto busca transformar este vestigio de la posguerra española en un centro de interpretación. La importancia de esta iniciativa radica en la necesidad de contextualizar una edificación que, construida en 1941, formó parte de un entramado defensivo diseñado ante la incertidumbre geopolítica que generó la Segunda Guerra Mundial. En aquel periodo, el archipiélago fue objeto de una intensa militarización preventiva, ante el temor de que las fuerzas aliadas, particularmente las británicas, ejecutaran operaciones de desembarco en puntos estratégicos de la costa tinerfeña.

La instalación, que contaba con cuatro piezas de artillería Ordóñez de 150 milímetros —tecnología que ya resultaba obsoleta en el momento de su despliegue—, fue operada por una dotación de más de 70 efectivos. Más allá de su propósito bélico, el enclave posee un valor añadido vinculado a la arqueología local, debido a que el capitán responsable de la posición, José García Borges, impulsó durante su mando investigaciones en yacimientos aborígenes cercanos, como la cueva de Los Lirios.

Tras el cese de las hostilidades internacionales en 1945, la utilidad estratégica de la batería se desvaneció, culminando en su desartillado definitivo en 1957. Con el paso de los años, el entorno sufrió una transformación radical, pasando de ser una zona de vigilancia militar a un área marcada por la expansión agrícola del plátano y, posteriormente, por un intenso desarrollo urbanístico.

La intervención actual, coordinada con el Ayuntamiento de Santa Úrsula, pretende revertir el olvido institucional y social que ha rodeado a este puesto de mando y telemetría. El objetivo final es dotar de un relato pedagógico a un espacio que, hasta la fecha, era percibido por las nuevas generaciones únicamente como un mirador paisajístico, despojado de su carga histórica. Con esta inversión, se busca integrar el búnker en el catálogo de bienes culturales de la isla, garantizando que el horizonte de Acentejo sea interpretado no solo por su valor geográfico, sino como un testimonio material de la estrategia defensiva que marcó la vida en las islas durante la dictadura.