Licitan por 66,4 millones el tercer carril de la TF-5 para aliviar el tráfico en Tenerife

Licitan por 66,4 millones el tercer carril de la TF-5 para aliviar el tráfico en Tenerife

Recurso: El Día

El Gobierno de Canarias licita por 66,4 millones de euros la construcción de un tercer carril en la TF-5, entre Guamasa y el aeropuerto de Los Rodeos, para descongestionar el tráfico y mejorar el drenaje con tanques de tormenta.

La movilidad en Tenerife encara una transformación técnica de calado con el inminente despliegue de un tercer carril en la TF-5, una infraestructura que, según la información difundida por las administraciones canarias, busca mitigar el colapso circulatorio en el corredor que conecta Guamasa con el aeropuerto de Los Rodeos. Este proyecto, cuya licitación cuenta con una partida de 66,4 millones de euros, se perfila como la respuesta institucional a una saturación que afecta diariamente a más de 110.000 usuarios, con picos de intensidad que rozan los 4.500 vehículos por hora.

El diseño de la obra, que se extenderá a lo largo de cuatro kilómetros —entre los puntos kilométricos 11 y 15—, no se limita a una ampliación de la calzada. La intervención contempla una reconfiguración de los enlaces de San Lázaro y Guamasa, además de habilitar un acceso directo a la terminal aeroportuaria. Esta modificación estructural pretende segregar el tráfico según su destino, evitando que los conductores procedentes del norte deban transitar por los nudos viarios que actualmente concentran las mayores demoras. El calendario administrativo, expuesto por el Ejecutivo regional, prevé la adjudicación el próximo mes, con el objetivo de formalizar el contrato y movilizar la maquinaria antes de la llegada del verano, bajo un plazo de ejecución estimado de 35 meses.

Uno de los desafíos técnicos más complejos será la gestión de las aguas pluviales. Ante la incapacidad de la red de drenaje convencional para absorber los caudales en episodios de precipitaciones intensas, el proyecto incorpora una solución pionera en el archipiélago: la instalación de tanques de tormenta subterráneos. Estos depósitos permitirán retener y filtrar la escorrentía, evitando el desbordamiento en puntos críticos como el barranco de Chamarta y adaptando la vía a los riesgos derivados de la inestabilidad climática.

La ejecución de estos trabajos, que requerirá la ocupación de unos 8.000 metros cuadrados —en su mayoría terrenos de dominio público y de la entidad aeroportuaria Aena—, se ha condicionado a la obligatoriedad de mantener la operatividad de la vía durante todo el proceso. Aunque las autoridades admiten que la magnitud de la obra tendrá repercusiones en el tráfico, los pliegos prohíben la supresión de carriles en servicio para minimizar las molestias a los conductores.

Más allá de esta actuación, el debate político en torno a la movilidad insular sigue abierto. Mientras el Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife presentan este tercer carril como una medida de alivio inmediato, desde el Ayuntamiento de La Laguna se insiste en la necesidad de abordar soluciones estructurales de mayor alcance, como el soterramiento de la vía a su paso por el casco urbano o la variante de la TF-5. Por el momento, el Ejecutivo regional ha optado por priorizar este proyecto, al tiempo que mantiene en estudio otras alternativas para la TF-1 y evalúa la viabilidad técnica de las demandas pendientes en el área metropolitana. La cúpula política insular ha coincidido en calificar esta intervención como un paso indispensable para mejorar la seguridad y la fluidez en uno de los ejes viarios más tensionados de las islas.