
El Gobierno de Canarias formalizará en un mes las obras para ampliar la TF-5 en el norte de Tenerife
El Gobierno de Canarias formalizará próximamente la ampliación de la TF-5 con una inversión de 60 millones de euros para descongestionar el tramo entre Guamasa y el aeropuerto de Los Rodeos mediante la creación de un tercer carril y una reconfiguración integral de sus enlaces.
La inminente formalización del contrato para la ampliación de la TF-5, tal y como ha avanzado el Ejecutivo regional, marca un punto de inflexión en la gestión de la movilidad en el norte de Tenerife. Esta intervención, que según las previsiones gubernamentales debería materializarse en el plazo de un mes tras la firma, busca mitigar la saturación crónica que sufre el tramo comprendido entre Guamasa y el entorno del aeródromo de Los Rodeos, una zona que soporta un volumen diario de 110.000 desplazamientos.
El proyecto, adjudicado provisionalmente por un importe cercano a los 60 millones de euros —tras una rebaja sobre el presupuesto base de licitación—, se extenderá a lo largo de cuatro kilómetros, entre los puntos kilométricos 11 y 15. La ejecución, con un horizonte temporal de tres años, no se limita a la creación de un tercer carril, sino que contempla una reconfiguración integral de los enlaces de San Lázaro, Guamasa y el propio aeropuerto. La medida más destacada en términos de eficiencia operativa es la creación de un acceso directo a la terminal aérea para el tráfico proveniente del norte, lo que permitirá segregar los flujos de vehículos que actualmente convergen en el nudo de San Lázaro, reduciendo así el efecto embudo que lastra la fluidez en sentido descendente.
Desde una perspectiva técnica, la obra requiere una ocupación de suelo de 8.000 metros cuadrados, lo que obliga a la administración autonómica a coordinar la cesión de terrenos con Aena mediante un protocolo específico, con una partida presupuestaria de 600.000 euros destinada a las expropiaciones. La complejidad de la actuación radica en la necesidad de mantener la operatividad de la vía durante todo el proceso constructivo, un desafío logístico que el consejero de Obras Públicas, Pablo Rodríguez, ha reconocido como insuficiente por sí solo para resolver la problemática de movilidad insular.
Este paso administrativo es, en esencia, el reconocimiento de una deuda histórica con los usuarios de la red viaria del norte de la isla. No obstante, el Gobierno de Canarias ya ha señalado que esta intervención es el preludio de una estrategia más amplia que pretende replicar modelos de mejora de capacidad en la TF-1, la autopista del Sur. La apuesta por la infraestructura, aunque necesaria para aliviar la presión sobre el área metropolitana, se enmarca en un debate más profundo sobre la sostenibilidad del modelo de transporte en Tenerife, donde la dependencia del vehículo privado sigue siendo el principal factor de congestión. La puesta en marcha de estos trabajos, tras años de estudios y dilaciones, representa el primer movimiento tangible para descongestionar uno de los puntos negros más críticos de la red viaria canaria.