Tenerife: Condenado por estafar y vender propiedades de empresario fallecido.

Tenerife: Condenado por estafar y vender propiedades de empresario fallecido.

Recurso: El Día

Un asesor fiscal ha sido condenado en Tenerife a prisión y a pagar una elevada indemnización por estafar a un empresario asturiano fallecido, vendiendo propiedades a sus espaldas.

Un hombre ha sido condenado en Santa Cruz de Tenerife a tres años de cárcel y a pagar casi 280.500 euros por estafa y apropiación indebida. Usó un poder que le había dado un empresario asturiano para vender propiedades a sus espaldas, incluso después de que el empresario muriera.

Según la sentencia, el dinero debe ser entregado a los herederos del empresario: 120.200 euros por la venta de dos terrenos que antes eran uno solo, y 74.500 euros por la venta fraudulenta de otro terreno.

Además, el juez ha ordenado que se anule la venta de otro terreno. Si este terreno ya ha sido vendido a alguien que no sabía nada de la estafa, los hijos del empresario deberán recibir 82.000 euros, más 2.000 euros por el impuesto de sucesiones y otros 2.000 de multa.

El condenado era asesor fiscal del empresario y vendió cuatro propiedades en el sur de Tenerife sin que este lo supiera. Dos de las ventas las hizo después de la muerte del empresario, cuando ya no tenía derecho a usar el poder.

El empresario, que era constructor, vivía en Asturias y tenía negocios en Tenerife desde 1970. Confiaba mucho en el asesor fiscal y le había dado el poder para que gestionara sus negocios en la isla.

El juez considera que el asesor se aprovechó de este poder para enriquecerse de forma ilegal.

Por ejemplo, se quedó con el dinero de la venta de dos terrenos que eran parte de una finca más grande, cuando el empresario aún estaba vivo y sin que lo supiera.

En marzo de 2008, el empresario se puso enfermo y su salud empeoró. El asesor, al ver que el empresario estaba muy grave, cobró 120.000 euros por un lado y otros 20.000 más, y se quedó con todo el dinero.

Mientras hacía estas operaciones, el asesor siempre decía que representaba al empresario, pero después de la muerte del empresario siguió actuando como si estuviera vivo. El notario autorizó los pagos sin saber que el empresario había fallecido.

Los herederos se enteraron de la venta meses después, cuando recibieron una multa por no haber pagado el impuesto de sucesiones, que era de 47.000 euros. Al final, la multa se redujo a 18.000 euros en un caso y a casi 2.000 en otro.

Además, el asesor se quedó con otras dos fincas y, usando el poder, vendió una parte por 100.000 euros. Para ello, usó un documento con el nombre del empresario y un sello.

Hizo lo mismo con otra parte de la finca, también por 100.000 euros, falsificando la firma del empresario. El notario dio por buenos los documentos porque no sabía que el empresario había muerto.

Un perito judicial confirmó la falsificación de la firma, aunque un perito de la defensa dijo lo contrario.

Durante el juicio, el acusado dijo que pensaba que el poder le daba derecho a vender los terrenos y que no creía estar haciendo nada ilegal.

La Fiscalía pedía cuatro años de cárcel y que devolviera 140.000 euros, que es el precio de las cuatro fincas que vendió a seis personas.

La acusación particular pedía cuatro años de cárcel por estafa, el pago de 400.000 euros y dos años por falsedad documental, aunque este último cargo fue descartado.