La Sinfónica de Tenerife clausura con éxito su proyecto de intervención social «Música abierta»

La Sinfónica de Tenerife clausura con éxito su proyecto de intervención social «Música abierta»

Recurso: Diario de Avisos

La Sinfónica de Tenerife ha clausurado con éxito su proyecto social «Música abierta», una iniciativa que ha llevado la creación artística a centros sociosanitarios y penitenciarios de la isla para fomentar la cohesión comunitaria a través de la música.

La labor de la Sinfónica de Tenerife ha trascendido recientemente el ámbito de las salas de conciertos convencionales para consolidar su proyecto de intervención social «Música abierta», una iniciativa que, según ha dado a conocer la propia institución, ha cerrado su ciclo anual con un enfoque centrado en la memoria lúdica y la infancia. Este programa, que se ha desarrollado entre el 5 y el 16 de octubre, subraya la creciente importancia de las orquestas como agentes de cohesión comunitaria, un modelo de gestión cultural que busca democratizar el acceso a la experiencia artística y fomentar la participación activa de colectivos diversos.

El balance de esta edición, titulada «Al ritmo del juego», arroja cifras significativas: un total de 140 personas han tomado parte en diez talleres de creación, mientras que 260 asistentes han presenciado los cinco recitales resultantes. La metodología empleada, liderada por la coordinadora socioeducativa Ana Hernández-Sanchiz y el coreógrafo Antonio Quiles, ha permitido que los participantes —usuarios de centros sociosanitarios y penitenciarios— integraran sus propias vivencias y expresiones corporales en el repertorio interpretado por un conjunto de cuerda y percusión de la orquesta.

La capilaridad del proyecto ha permitido llegar a puntos geográficos estratégicos de la isla, incluyendo el Hospital Nuestra Señora de los Dolores en La Laguna, el CAMP Reina Sofía en Güímar, el Centro de Mayores de Ofra en Santa Cruz, el Hogar Santa Rita en Puerto de la Cruz y el Centro Penitenciario Tenerife II en El Rosario. Esta distribución geográfica responde a una estrategia de descentralización que cuenta con el respaldo del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS) del Cabildo de Tenerife y la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

Desde una perspectiva técnica, el programa ha logrado amalgamar la improvisación y la creación colectiva con un repertorio clásico que incluyó piezas de Mozart, Gluck, Reber, Godard, Thomas, Raff, Hiller y la célebre «Sinfonía de los juguetes», atribuida a Haydn. La ejecución musical corrió a cargo de los violinistas Silvia Cánovas y Marta Beata Estefan, la viola Eva Moszczynska, el violonchelista David Barrera y los percusionistas Emilio Díaz y Carlos Llácer.

Más allá de los datos cuantitativos, la iniciativa pone de manifiesto un cambio de paradigma en la relación entre los músicos profesionales y su entorno. Según los responsables del proyecto, el contacto directo con los participantes no solo ha servido como herramienta de estimulación cognitiva y emocional para estos últimos, sino que ha supuesto un reto profesional para los integrantes de la Sinfónica, quienes han tenido que adaptar su práctica habitual a entornos donde la música actúa como un vehículo de comunicación no verbal y de recuperación de la identidad personal. La continuidad de este programa sugiere que la orquesta tinerfeña apuesta por la sostenibilidad de sus vínculos sociales, integrando nuevos centros en cada convocatoria y reforzando la función social de la música en el tejido público de la región.