
Los Charcos de Valleseco, refugio temporal para sintecho
Se revela que Los Charcos de Valleseco en Santa Cruz de Tenerife funciona como refugio temporal diario para personas sin hogar, quienes utilizan sus instalaciones públicas, evidenciando la presión sobre los espacios urbanos y los desafíos sociales.
La zona de baño de Los Charcos de Valleseco, en Santa Cruz de Tenerife, ha emergido como un punto de refugio temporal para personas sin hogar, una realidad que, según adelanta DIARIO DE AVISOS, subraya la creciente presión sobre los espacios públicos urbanos y los desafíos sociales que afrontan las capitales. Este enclave del litoral capitalino es frecuentado diariamente por individuos, mayoritariamente hombres, que establecen puntos de descanso provisionales entre las palmeras, permaneciendo en el lugar desde la apertura matutina hasta el cierre nocturno.
La dinámica observada implica el uso de las instalaciones públicas para necesidades básicas. Los individuos utilizan las duchas para el aseo personal y el lavado de ropa, y los baños, incluyendo el adaptado para personas con discapacidad, para actividades como el afeitado, necesidades fisiológicas y la recarga de dispositivos móviles. Se ha constatado que estos puntos de descanso se ubican en áreas discretas, alejadas del solárium y de los accesos al mar, lo que los mantiene fuera de la vista directa de otros usuarios y de la Unidad Móvil de Acercamiento (UMA) del Ayuntamiento santacrucero, un servicio diseñado para la atención a personas sin hogar.
Aunque los usuarios habituales de Los Charcos no han reportado incidentes de convivencia, sí se han registrado observaciones sobre el estado de limpieza de las instalaciones, especialmente en los meses de invierno, cuando la vigilancia policial es menos frecuente. Al caer la noche, los individuos recogen sus pertenencias y se desplazan a otros puntos de la ciudad, para regresar con la reapertura del espacio a primera hora de la mañana.
Desde su inauguración hace dos años, el mantenimiento y la seguridad de Los Charcos recaen en el Consistorio municipal, que ha tenido que invertir en la reparación de mobiliario urbano y barandillas dañadas por actos vandálicos o la corrosión marina. La presencia policial y de socorristas se intensifica únicamente durante el verano o en episodios de altas temperaturas. Al respecto, la concejala de Seguridad, Gladis de León, manifestó no tener conocimiento de la presencia de personas sin hogar en este espacio, al no haberse recibido denuncias formales. No obstante, ha avanzado que se prestará atención a la situación y se reforzará el paso de patrullas de vigilancia. Este escenario pone de manifiesto la compleja intersección entre la gestión de espacios públicos, la seguridad ciudadana y la atención a las poblaciones más vulnerables.