
Tenerife invertirá hasta 10M€ en Teide y Anaga, superordenadores top de España.
El Cabildo de Tenerife invertirá hasta 10 millones de euros para potenciar los superordenadores Teide y Anaga del ITER, convirtiéndolos en los más potentes de Canarias y entre los mejores de España y Europa con una capacidad de 10 petaflops.
El zumbido de los aires acondicionados crea una vibración que se siente en todo el cuerpo. A los lados de un pasillo de 10 metros, luces de neón parpadean, llenando de destellos la sala rectangular. Entrar en los superordenadores Teide y Anaga es como viajar a otro universo, parece que uno camina por las salas de una nave espacial.
La luz azul ilumina las estructuras metálicas que sujetan los procesadores, repletos de cables verdes, amarillos y grises. Poco a poco, la luz se apaga hasta que todo queda a oscuras, solo roto por pequeños puntos de luz naranjas, azules y verdes que parpadean. A los pocos segundos, el azul neón vuelve a encenderse, repitiendo un ciclo que lleva 12 años sin parar.
El Cabildo de Tenerife está a punto de hacer una gran inversión para que los dos superordenadores más grandes de Canarias, el Teide y el Anaga, sean aún más potentes. Estas máquinas, que ocupan 80 metros cuadrados en el centro de datos D-Alix del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) en Granadilla de Abona, se convertirán en los tres superordenadores más potentes de España y estarán entre los mejores de Europa. Si se invierte todo el dinero planeado, su capacidad para procesar datos se multiplicará por 30, llegando a 10 petaflops, lo que equivale a la potencia de 18.000 ordenadores normales.
El área de Innovación del Cabildo, dirigida por Juan José Martínez, va a licitar pronto la mejora del Teide y el Anaga. La primera parte de la inversión será de cuatro millones de euros, pero si la empresa que gane el concurso crea más actividad económica, se añadirán otras tres fases hasta un total de 10 millones. Martínez explica que con esto buscan que la empresa elegida "se comprometa a impulsar el desarrollo relacionado con la mayor capacidad de estos superordenadores".
El consejero da estas explicaciones mientras entra en las salas donde se guardan estas enormes máquinas, el edificio tecnológico más moderno e importante de Canarias. Tan importante es que, como recuerda Carlos Suárez, director del ITER, quien acompaña a Martínez, el centro de datos D-Alix forma parte del Plan Nacional de Infraestructuras Críticas del Ministerio de Defensa. Esto significa que es una de esas instalaciones (como aeropuertos, puertos, hospitales o centros de telecomunicaciones) que el Ejército consideraría prioritarias en caso de guerra por su valor estratégico para el país.
En el centro del D-Alix se encuentran los dos superordenadores. Para acceder a ellos, hay que pasar por una puerta automática de cristal con un sistema de seguridad que funciona con huella dactilar. "Necesitábamos ampliarlos porque ya tienen sus años y esta inversión es un 'proyecto tractor' para el desarrollo", subraya el consejero de Innovación.
Luego, Martínez da otros ejemplos para explicar qué es un 'proyecto tractor': "Tenemos el aprovechamiento de la energía geotérmica o la constelación de satélites 'Canarias', dos proyectos en los que estamos trabajando ahora mismo. La geotermia atraerá a empresas de energía y los satélites, a la industria aeroespacial".
"De hecho, ya se han instalado cuatro empresas de este sector en Tenerife porque estamos creando las condiciones para que la isla sea un centro importante para la ciencia, la tecnología y las telecomunicaciones". Entre los atractivos que ofrece Tenerife están el Teide y el Anaga, que "permiten a las empresas que eligen la isla tener un centro de procesamiento de datos de primer nivel", explica Martínez.
Carlos Suárez explica de forma sencilla qué son y para qué sirven: "Son muchísimos ordenadores que trabajan como uno solo. Esto les permite hacer cálculos que serían imposibles para equipos menos potentes. Por ejemplo, durante la pandemia de COVID, el departamento de Genómica del ITER fue uno de los pocos centros en España que pudo analizar las cepas del virus, y eso fue gracias a estos superordenadores. También se usaron para 'renderizar' (crear imágenes o vídeos a partir de datos) películas de animación como Tadeo Jones".
"Sin estos superordenadores, Tenerife no estaría al nivel de los grandes en ciencia y tecnología digital", añade Juan José Martínez. El consejero del Cabildo también comenta que la mejora del Teide y el Anaga hará que ocupen aún menos espacio en el centro de datos del ITER. Esto se debe a que la tecnología actual permite tener procesadores más potentes y, a la vez, más pequeños. Así, tendrán sitio de sobra para guardar más de 100.000 películas en alta calidad (4K).
El pasado viernes 24 se cumplieron 12 años desde que el Teide empezó a funcionar. El Anaga, que se puso en marcha más tarde, el 22 de junio de 2022, fue en realidad una ampliación del superordenador que lleva el nombre del volcán de la isla.
Hoy, estos superordenadores valen más de diez millones de euros. La nueva mejora, que se hará con un contrato que se licitará muy pronto, coincide con otra fecha importante: el 35 aniversario del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables.
Los eventos principales se celebrarán este jueves 30 de octubre en este gran complejo, que está en la costa de Granadilla y se dedica a las energías limpias, la investigación, las telecomunicaciones, el estudio de volcanes, la tecnología y la informática.
Fundado en octubre de 1990 por el Cabildo de Tenerife, el ITER ha sido desde el principio un referente en innovación y desarrollo sostenible. Todo comenzó el 24 de octubre de ese año, con la inauguración de su primera instalación de energía renovable: una plataforma eólica experimental.
Hoy, el ITER cuenta con una unidad de robótica, un área de genómica (que estudia el ADN humano), conexiones a cables submarinos de fibra óptica, un laboratorio de células solares, una urbanización de viviendas bioclimáticas (cuya gestión se está privatizando después de más de cinco años sin uso), un túnel de viento, un paseo de las energías renovables y varios parques solares y eólicos que producen más del 20% de la energía limpia de Tenerife. Lo último que se ha añadido es una antena instalada en abril por Astra, la empresa de satélites de comunicaciones de SES, con sede en Luxemburgo.
Dentro de todo este conjunto de instalaciones y proyectos, destaca una nave industrial reforzada, de forma rectangular y diseñada como un 'búnker dentro de un búnker'. Es el centro de datos D-Alix, donde se encuentran los superordenadores.
Al entrar en este "fortín" blanco, por dentro y por fuera, donde se guardan y procesan datos, lo primero que llama la atención es una pantalla en la pared. Arriba se lee: "Funcionamiento ininterrumpido". Debajo, aparecen seis números que, el día que se hizo este reportaje, marcaban: 14 años, 7 meses, 1 día, 2 horas, 17 minutos y 16 segundos.
El significado de este reloj digital va más allá de lo que representa el tiempo transcurrido desde que el centro de datos se inauguró el 26 de marzo de 2011. Su importancia, según Juan José Martínez y Carlos Suárez, es que "es una prueba clara de que no ha dejado de funcionar ni un solo segundo, superando tormentas, apagones y desconexiones".
"Esto ha sido clave para que esta instalación genere la máxima confianza entre operadores, tanto públicos como privados, porque demuestra que el D-Alix tiene un sistema de energía que, hasta ahora, ha sido invencible ante cualquier problema", señalan.
Por eso, este centro de datos de 2.000 metros cuadrados da servicio a empresas y organismos importantes como Telefónica, Disa, Hospiten, el Consorcio de Tributos, Hiperdino, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) y el propio Cabildo. Su solidez explica por qué se ha convertido en la infraestructura de procesamiento de datos más grande de Canarias y una de las mayores de España.
Además del Teide y el Anaga, en sus salas también se encuentran las infraestructuras electromecánicas que aseguran el suministro constante de energía y el control de la temperatura. Esto incluye grupos electrógenos, depósitos de combustible, máquinas para enfriar el agua y baterías. Son esenciales porque, por ejemplo, todos los sistemas deben mantenerse siempre entre 17 y 21 grados.
También hay salas para almacenar datos, que usan las empresas y organismos ya mencionados, y conexiones directas a tres cables submarinos de fibra óptica. Estos cables le dan al D-Alix una conexión digital a nivel mundial.
Uno de estos cables va desde el norte de Francia hasta Sudáfrica, recorriendo toda la costa de África Occidental (más de 9.000 kilómetros bajo el mar). Otro conecta el centro de datos con Rota (Cádiz, a 1.500 kilómetros) y, desde allí, con Europa. El tercero llega hasta La Palma (240 kilómetros) para dar servicio a las instalaciones que el IAC tiene en la "Isla Bonita".
Finalmente, está el control central, donde siempre hay al menos una persona las 24 horas. Al mando de este montón de números y letras, incomprensibles para la mayoría, está Mónica Marrero, que no pierde detalle de las pantallas.
Solo hay un dato fácil de entender para alguien que no es experto: "Eólica 0.0". Esto significa que, en ese momento, no hay viento y los aerogeneradores del ITER no están produciendo electricidad. Muy cerca de allí, el zumbido constante de los superordenadores Teide y Anaga no para. Estas megamáquinas están preparadas para resistir hasta un huracán.