El colapso de la carretera de Masca evidencia la crisis de movilidad en el Parque Rural de Teno

El colapso de la carretera de Masca evidencia la crisis de movilidad en el Parque Rural de Teno

Recurso: El Día

La saturación crónica de la carretera TF-436 en el Parque Rural de Teno evidencia la incapacidad de las actuales medidas de gestión para resolver los problemas de movilidad y seguridad que afectan a los residentes de Masca ante la masiva afluencia turística.

La gestión de la movilidad en el Parque Rural de Teno se ha convertido en un desafío estructural para el Cabildo de Tenerife, tal y como han puesto de manifiesto las recientes denuncias de la Asociación de Vecinos Barranco de Masca sobre el colapso recurrente de la carretera TF-436. La saturación de esta vía, que constituye el único acceso al caserío, evidencia una desconexión entre el valor patrimonial del enclave —catalogado como Bien de Interés Cultural— y la capacidad de sus infraestructuras para absorber una afluencia turística que lo sitúa como el segundo punto de mayor interés en la isla.

El problema, lejos de ser coyuntural, presenta una naturaleza crónica. Si bien en 2018 se optó por una restricción temporal del acceso al barranco para mitigar el impacto de la masificación, la realidad actual demuestra que las medidas de control de tráfico son insuficientes. La reciente avería de un vehículo de grandes dimensiones, que bloqueó la circulación, ha vuelto a poner el foco en la vulnerabilidad de una ruta donde la orografía escarpada y la falta de civismo de algunos usuarios —reflejada en la ocupación indebida de apartaderos por parte de vehículos de alquiler y grupos de motociclistas— agravan el riesgo vial.

Esta presión sobre el territorio no solo compromete la logística diaria de los residentes, sino que plantea serios interrogantes sobre la seguridad en una zona de difícil acceso. La peligrosidad del terreno, que ha sido escenario de incidentes trágicos como el fallecimiento del joven británico Jay Slater hace dos años, subraya la necesidad de una gestión más rigurosa. A pesar de que la administración insular ha implementado restricciones para vehículos de más de diez metros, la convivencia en la calzada entre ciclistas, transporte privado y servicios de emergencia sigue siendo precaria.

El atractivo de Masca, fundamentado en su valor geológico, su biodiversidad endémica y su historia ligada a la tradición pirata, choca frontalmente con una red viaria que no ha evolucionado al ritmo de su demanda turística. La persistencia de los atascos, documentados de forma recurrente en periodos de alta ocupación como la Semana Santa o los últimos meses de 2024 y 2025, sugiere que la regulación actual del flujo de visitantes es, a día de hoy, un objetivo pendiente para las autoridades competentes, incapaces de armonizar la conservación de este paraje natural con la presión circulatoria que soporta.