
Tenerife se consolida como plató de lujo para Netflix con el estreno de 'Oasis'
La nueva serie de suspense de Netflix, Oasis, consolida a Tenerife como un plató estratégico al integrar la diversidad de sus paisajes naturales y arquitectónicos en una trama de intriga policial.
La industria audiovisual española ha encontrado en Tenerife un plató natural de primer orden, una tendencia que se consolida con el estreno de Oasis, la nueva apuesta de suspense de Netflix. Tal y como recoge la información difundida recientemente sobre este lanzamiento, la serie ha despertado comparaciones con producciones internacionales de alto presupuesto, situando a la isla como un elemento narrativo más dentro de su trama de intriga policial.
El relato, que cuenta con un elenco encabezado por Paco Tous, Ana Garcés, Tomy Aguilera, Victoria Kantch y Verónica Sánchez, articula su desarrollo en torno a una desaparición. Más allá de las interpretaciones, el peso de la puesta en escena recae sobre la geografía tinerfeña, que sirve para contrastar la opulencia de los servicios turísticos con la crudeza de ciertos parajes naturales.
El epicentro de la acción es el complejo Gran Meliá Palacio de Isora, ubicado en Alcalá (Guía de Isora). Este establecimiento, que en la ficción recibe el nombre de Oasis Infinity, destaca por albergar la piscina de agua salada más extensa de Europa dentro de un hotel. La proximidad de este enclave con la playa de La Jaquita —donde se rodaron secuencias nocturnas tras una adecuación estética del entorno— permite observar cómo la producción ha buscado integrar la arquitectura hotelera con el litoral volcánico.
La narrativa se expande hacia el norte y el oeste de la isla, utilizando el puerto de Garachico y las piscinas naturales de El Caletón como puntos de transición. Asimismo, la verticalidad de los acantilados de Los Gigantes, en Santiago del Teide, se emplea para contextualizar las escenas de navegación, aprovechando la riqueza de la fauna marina de la zona, como cetáceos y delfines.
El desenlace de la obra abandona el entorno de lujo para trasladarse al sureste, donde el paisaje árido adquiere un papel protagonista. El equipo de rodaje ha seleccionado el antiguo sanatorio de Abades, una construcción de los años cuarenta que nunca llegó a cumplir su función original, y el faro de Punta de Abona, una estructura de 39 metros de altura, para cerrar el arco dramático. Esta elección de localizaciones subraya el valor de Tenerife como un activo estratégico para las plataformas de streaming, que encuentran en la diversidad de sus ecosistemas —desde el litoral costero hasta las zonas de abandono industrial— un recurso capaz de dotar de una identidad visual única a sus producciones de ficción.