Candelaria propone una segunda peregrinación en febrero para evitar el riesgo de incendios y calor extremo

Candelaria propone una segunda peregrinación en febrero para evitar el riesgo de incendios y calor extremo

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Candelaria proyecta desdoblar la peregrinación a la Basílica con una nueva fecha en febrero para evitar los riesgos de incendios y calor extremo asociados al mes de agosto.

La gestión de las festividades religiosas en Tenerife se enfrenta a un cambio de paradigma motivado por la crisis climática. Tal y como ha avanzado el Ayuntamiento de Candelaria, el consistorio local proyecta desdoblar la tradicional peregrinación a la Basílica de la Patrona de Canarias, estableciendo una segunda fecha en el calendario, concretamente en el mes de febrero, para complementar la cita estival del 15 de agosto.

Esta propuesta, comunicada por la alcaldesa Mari Brito, responde a una necesidad operativa y de seguridad pública. La recurrencia de episodios de calor extremo y el elevado riesgo de incendios forestales durante el mes de agosto han condicionado históricamente el tránsito de los fieles por las pistas y senderos de la isla, obligando en múltiples ocasiones a restringir el acceso a las rutas tradicionales. Al trasladar parte de la afluencia a un periodo invernal, caracterizado por temperaturas más moderadas, el gobierno municipal busca garantizar la viabilidad del camino, especialmente para los residentes del norte de Tenerife que históricamente han optado por las vías forestales para llegar al municipio.

La viabilidad de este proyecto requiere ahora un proceso de concertación institucional. Según ha trascendido, la administración local iniciará en las próximas semanas una ronda de contactos con los Padres Dominicos, custodios del santuario, así como con otros colectivos implicados en la organización de los actos. El objetivo final es institucionalizar una doble convocatoria que permita a los devotos cumplir con su peregrinación sin las limitaciones impuestas por la meteorología adversa, asegurando así la continuidad de una de las tradiciones más arraigadas del archipiélago bajo criterios de sostenibilidad y seguridad.