Sabotean un radar de tramo en la carretera TF-24 de Tenerife a dos semanas de su puesta en marcha

Sabotean un radar de tramo en la carretera TF-24 de Tenerife a dos semanas de su puesta en marcha

Recurso: El Día

Un dispositivo de control de velocidad por tramo instalado recientemente en la carretera TF-24 de Tenerife ha quedado inoperativo tras sufrir un acto de sabotaje.

La seguridad vial en Tenerife se ha visto comprometida tras el sabotaje de un dispositivo de vigilancia en la carretera TF-24, un suceso que ha sido reportado en las últimas horas por medios locales. El incidente, ocurrido a la altura del punto kilométrico 4, en el trayecto que conecta La Laguna con La Esperanza, ha dejado inoperativo un sistema de control que apenas sumaba dos semanas de actividad, tras su puesta en marcha el pasado 15 de enero de 2026.

Este episodio pone de relieve la creciente tensión en torno a la implementación de tecnologías de fiscalización más sofisticadas en la red viaria insular. A diferencia de los cinemómetros tradicionales, que limitan su acción a un registro puntual, el equipo inutilizado operaba mediante un sistema de tramo. Esta modalidad tecnológica, cada vez más extendida en las carreteras españolas para reducir la siniestralidad en zonas de alta densidad de tráfico, funciona mediante el reconocimiento de matrículas y el registro horario en dos puntos distintos del recorrido. El cálculo de la velocidad media resultante permite determinar si el conductor ha excedido los límites establecidos, un método que busca evitar el frenazo brusco ante la presencia de un radar convencional.

Desde una perspectiva técnica y administrativa, el funcionamiento de estos dispositivos está sujeto a un estricto protocolo de calibración. En tramos donde la velocidad máxima permitida es inferior a 100 km/h, la normativa vigente establece un margen de tolerancia de 3 km/h. Esto implica que, ante una medición de 59 km/h, el expediente sancionador se tramitaría sobre una base de 56 km/h, garantizando así el cumplimiento de las garantías legales para el usuario. El vandalismo contra esta infraestructura no solo supone un perjuicio económico para las arcas públicas, sino que interrumpe una estrategia de control diseñada para moderar el flujo circulatorio en una de las arterias más transitadas de la isla.