
La criminalidad en el sur de Tenerife se dispara en Arona mientras Adeje logra reducir sus delitos
El balance semestral de criminalidad revela una creciente disparidad en la seguridad del sur de Tenerife, marcada por un notable repunte de delitos violentos en Arona frente a la contención lograda en municipios como Adeje.
El mapa de la seguridad ciudadana en el sur de Tenerife atraviesa una fase de marcada heterogeneidad, según se desprende del balance semestral de criminalidad publicado recientemente por el Ministerio del Interior. Los datos oficiales revelan una brecha creciente entre los municipios de la comarca, donde la evolución de las infracciones penales dibuja realidades contrapuestas: mientras núcleos como Adeje logran contener la actividad delictiva, otros como Arona experimentan un deterioro significativo en sus indicadores de seguridad.
Arona se sitúa a la cabeza de este incremento en los grandes municipios de la zona, con un alza global de las infracciones superior al 30% durante los primeros seis meses de 2026. Este repunte no solo es cuantitativo, sino que afecta a delitos de especial gravedad; los homicidios y asesinatos pasaron de uno a cuatro casos, mientras que la criminalidad contra el patrimonio registró cifras preocupantes: los robos con violencia e intimidación se dispararon un 114%, los hurtos aumentaron un 50% y los robos con fuerza en inmuebles crecieron por encima del 40%.
En contraste, Adeje presenta una tendencia a la baja, con una reducción del 20% en el cómputo total de delitos, destacando un descenso a la mitad en las actividades vinculadas al tráfico de drogas. No obstante, este municipio no es ajeno a la tendencia regional de digitalización del crimen, al igual que ocurre en Arona —donde los delitos informáticos subieron un 11,3%— o en Güímar, donde los ciberdelitos no tipificados como estafas tradicionales experimentaron un incremento del 140%.
La situación en el resto de la comarca presenta focos de tensión específicos. En Granadilla de Abona, aunque el crecimiento global se mantuvo en un 3,5%, resulta alarmante el aumento de las sustracciones de vehículos, que pasaron de 29 a 98 denuncias, así como la duplicación de los robos con violencia. Por su parte, San Miguel de Abona cerró el semestre con un incremento cercano al 10%, condicionado por la multiplicación por cuatro de los robos con fuerza en domicilios y un aumento notable en los robos con violencia.
Güímar, con un alza del 17% en la criminalidad total, refleja una preocupación añadida por el incremento de los delitos contra la libertad sexual, que pasaron de uno a siete, y la aparición de siete robos con violencia donde antes no se registraba ninguno. En el lado opuesto, municipios como Guía de Isora y Candelaria han conseguido mantener una línea de contención, con descensos del 4% y 2% respectivamente, destacando en este ámbito una caída superior al 50% en los delitos graves de lesiones y riñas tumultuarias.
Este escenario pone de relieve el desafío que supone para las fuerzas de seguridad la diversificación de la tipología delictiva, donde la transición hacia el entorno virtual y el repunte de delitos violentos en áreas específicas exigen una reevaluación de los recursos preventivos en el sur de la isla.