Colapso en el Aeropuerto de Tenerife Sur por fallos en los controles fronterizos y falta de personal

Colapso en el Aeropuerto de Tenerife Sur por fallos en los controles fronterizos y falta de personal

Recurso: Diario de Avisos

El colapso operativo en el Aeropuerto de Tenerife Sur, agravado por fallos en los sistemas biométricos y falta de personal, ha provocado graves retrasos y pérdidas de vuelos, generando una crisis reputacional para el turismo en las islas.

La operatividad del Aeropuerto de Tenerife Sur ha vuelto a quedar en entredicho tras la jornada del pasado 20 de marzo, un episodio que, según ha documentado Diario de Avisos, ha puesto de manifiesto graves carencias estructurales en la gestión de los flujos de pasajeros. La coincidencia de la borrasca Therese con una deficiente capacidad de respuesta en los controles fronterizos derivó en una situación de colapso que afectó a cientos de viajeros, muchos de los cuales se vieron obligados a pernoctar en las instalaciones ante la imposibilidad de embarcar.

El análisis de los hechos revela una brecha significativa entre la demanda real y los recursos técnicos disponibles. La problemática se centra, fundamentalmente, en la baja operatividad de los sistemas biométricos de control de pasaportes, de los cuales solo un 15% se encuentra actualmente en funcionamiento. Esta limitación técnica, sumada a la escasez de personal para gestionar los picos de afluencia, provocó que numerosos usuarios perdieran sus conexiones aéreas, a pesar de haber cumplido con los tiempos de antelación recomendados. Mientras que el Ministerio del Interior atribuye estas incidencias a fallos informáticos de carácter transitorio, los testimonios de los afectados —que incluyen la intervención de las fuerzas de seguridad ante la tensión acumulada en las puertas de embarque— sugieren un problema de mayor calado que trasciende la coyuntura meteorológica.

Este escenario ha forzado a los propios turistas a articular una red de asistencia informal a través de plataformas digitales. Ante la falta de soluciones institucionales inmediatas, los viajeros han comenzado a difundir estrategias de contingencia, como la recomendación de presentarse en la terminal con tres horas de antelación, incluso antes de la apertura de los mostradores de facturación. La recurrencia de estas quejas, que han encontrado eco en la prensa británica, plantea un desafío reputacional para el sector turístico canario. La dicotomía entre la valoración positiva del destino y la percepción negativa de su infraestructura aeroportuaria se ha consolidado como una constante, evidenciando que la falta de una respuesta operativa eficiente ante situaciones de estrés aeroportuario está comprometiendo la experiencia final del visitante y la fluidez de las conexiones internacionales en el archipiélago.