Mulema: Un espacio en el corazón de Tenerife que visibiliza la cultura afro y combate estereotipos

Mulema: Un espacio en el corazón de Tenerife que visibiliza la cultura afro y combate estereotipos

Recurso: Diario de Avisos

En Santa Cruz de Tenerife, la librería-centro cultural "Mulema" promueve la cultura afrodescendiente y combate la discriminación a través de libros, artesanía y eventos.

En el corazón de Santa Cruz de Tenerife, cerca del Mercado de Nuestra Señora de África, hay un ambiente especial. Se nota el ir y venir de turistas y los bares que, desde temprano, animan las calles cercanas a la avenida San Sebastián.

En medio de todo esto, hay un pequeño local con fachada de madera que se llama "Mulema". Desde fuera, un gran escaparate deja ver su interior: artesanía y coloridos "pagnes", telas tradicionales africanas. Al entrar, una mesa llena de libros te da la bienvenida. Entre ellos, autores como Sani Ladan o Chimamanda Ngozi Adichie, con títulos como "El peligro de la historia única", te invitan a descubrir lo que este lugar representa.

Es una librería, un centro cultural, una tienda de ropa africana... es difícil ponerle una etiqueta. Es una idea de Denise Biong, que lo creó después de la pandemia. "Llevaba tiempo queriendo crear un espacio que pusiera en el centro todo lo relacionado con la negritud", cuenta. Aquí, además de vender artesanía, ropa y libros, se organizan charlas y conferencias. Es un "tercer lugar", como lo llaman los sociólogos: un sitio para encontrarse, crear y compartir. Su dueña quiere que sirva para "cambiar la forma en que vemos y hablamos de las personas africanas".

La ubicación de Mulema, que significa "corazón" en lengua ndowé (de Guinea Ecuatorial), no es casual. "Las minorías siempre estamos en los márgenes, por eso quise abrirlo en el centro", explica Denise. "Hay sitios donde no podemos estar, y cuando estamos, sorprende".

Que exista un lugar como Mulema, centrado en lo afro, muestra lo poco que nuestra sociedad recuerda la cultura, la historia y el talento de África. Incluso en Canarias, tan cerca de la costa saharaui, el continente vecino sigue siendo un gran olvidado. No se habla de científicos, personajes históricos o autores africanos. Denise se pregunta: "¿Es que las personas negras nunca han aportado nada a la civilización?".

Denise creció en Madrid y sentía que le faltaban referentes afrodescendientes. "De pequeña, era imposible encontrar libros de autores africanos. Y cuando aparecíamos en la literatura, éramos esclavos". Esto crea una imagen en la que "te meten en la cabeza que no tenemos capacidad intelectual, solo para trabajos duros". Una idea que sigue hoy: "Al final, ¿dónde estamos? En el campo, cuidando mayores, limpiando...".

La marginación de personas racializadas en España y Canarias es evidente. Falta representación en instituciones, puestos de poder y en la vida diaria. "Paseas por el mercado, el banco, El Corte Inglés, la calle Castillo... ¿Cuánta gente negra, gitana, marroquí te atiende?", se pregunta Biong. Incluso le han dicho que es la primera vez que hablan con una persona negra: "Es muy fuerte".

Los datos lo confirman. En 2024, el Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales señaló que solo el 12,03% de los personajes en España eran racializados, frente a una gran mayoría de actores blancos, que además suelen tener los papeles principales. Mulema nace para cambiar esta realidad y "cambiar la narrativa", sobre todo a través de cuentos y libros de autores afrodescendientes. "Al leer, muchas personas negras encuentran palabras para lo que les pasa, dándose cuenta de que no es algo personal, sino sistemático".

Además, en Mulema organizan talleres para niños, creando un espacio de escucha y respeto, siempre con la negritud como protagonista. "Muchas veces, en eventos, nos silencian con el típico gesto: 'Te llamo para que estés, pero no hace falta que hables'". A Denise le ha pasado, sobre todo con partidos políticos en época electoral.

Además de la discriminación que crea un "techo de cristal" difícil de romper, Denise y muchas otras personas sufren un racismo descarado y situaciones que parecen de otro tiempo. Un día, al cerrar la tienda, una señora le dijo sin rodeos: "Aparte de negra, fea". Estos episodios, lejos de ser aislados, ocurren a diario. "Me han dicho muchas veces que damos miedo", comenta.

En pleno centro de Santa Cruz, Mulema ha atraído todo tipo de miradas, incluidas las de personas con odio y racismo. "Al principio, cuando abrimos, siempre había heces y escupitajos en la puerta. Algunos lo veían como un lugar amenazador...". Por suerte, estos ataques han ido desapareciendo. "Muchos vecinos me dicen que es la tienda más bonita del barrio y que ya era hora de que pusieran algo que no fuera un bar".

A pesar de todo, ser negro en España sigue siendo una lucha constante contra insultos, miradas y estereotipos. "Siempre le digo a mis amigas que salir a la calle ya es hacer activismo". Y aunque, como reconoce la fundadora de Mulema, defender sus derechos y su mensaje cansa, ella, que es madre de dos hijos, no duda: "No es cuestión de querer, tengo que luchar".

Últimamente, también hay muchos bulos. "Me han llegado a decir que las mujeres inmigrantes vienen embarazadas para que los niños tengan papeles al nacer", algo totalmente falso en un país que se rige por el derecho de sangre, no de suelo. Otro bulo es el de la criminalidad, desmentido por una tasa de delincuencia que baja a pesar del aumento de la inmigración. "Al final, las personas racializadas, queramos o no, formamos parte de una comunidad, y cuando una persona negra hace algo mal, todos lo hacemos mal, toda la comunidad".

Estos mensajes se alimentan en una sociedad donde, como dice Denise, "la política ha sabido enfrentar a las personas más vulnerables entre sí". Con deshumanización e instrumentalización, los inmigrantes se han convertido en "marionetas para discursos de odio y ganar elecciones". Todo esto ocurre en un contexto de racismo institucional donde, a pesar de las mentiras, los procesos para obtener papeles y trabajar legalmente en España pueden durar años.

En Canarias, es difícil describir la situación de los menores que llegan a las islas tras la ruta atlántica. "Los meten en centros donde sufren todo tipo de violencias". Todo esto, dentro de una burocracia que alarga el sufrimiento de quienes buscan una vida mejor. "Conozco menores que llevan cinco años y aún no tienen ni un papel".

Mulema trae al centro de Santa Cruz la voz de quienes han sido silenciados, en el pasado y hoy. Es una metáfora bien construida. Al poner en el centro de la ciudad y del debate público una narrativa afrocentrada, el proyecto de Denise Biong es esencial en una sociedad históricamente marcada por el etnocentrismo blanco. Porque, como dice Chimamanda Ngozi Adichie en "El peligro de la historia única", uno de los libros de Mulema: "Las historias pueden destruir la dignidad de un pueblo, pero también pueden restaurarla".